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lunes, 30 de abril de 2012

El último minuto III

 Eran alrededor de las 9:30 de la tarde y por fin fuimos llamados para ir en las camionetas, Carlos me hizo una seña, me lanzó unas llaves y me mostró una camioneta <Esta es una prueba, no falles>. Tomé a la chica del brazo y la llevé al asiento de copiloto de la camioneta, se resistía, pero aun así no me hizo problema el instalarla en donde debía, le abroché el cinturón de seguridad y luego con trabajo logré acomodarme en mi asiento de chofer (mis heridas aun dolían bastante).

 Nos fuimos todos por un sendero bajo dos columnas gigantes rocosas, eran alrededor de unas 20 camionetas cargadas a tope de oro. Obviamente el oro estaba cubierto y camuflado, la idea era no llamar la atención, el camino era cada vez mas peligroso, hubo una parte en la que las camionetas apenas tenían espacio para conducir, el mas mínimo error nos haría caer a todos cuesta abajo, mas aun así todos seguíamos conduciendo rápido y sin detención.  Por otro lado la joven a mi lado parecía ir muy disgustada, su boca no tenía ninguna especie de venda ni nada, así que tenía libertad de hablar lo que quisiese, de quejarse, pero no habló nada durante todo el camino. De vez en cuando parábamos a descansar los motores a la sombra, ahí aprovechaba de brindarle agua y comida a aquella élfica joven, pero no quiso aceptar nada... al paso de un rato me hizo seña de querer ir a orinar, la dejé detrás de una gran roca para que tuviese privacidad, pero al instante quiso escapar. Corría casi tan rápido como un atleta, me costó bastante alcanzarla, me abalancé sobre ella, pero procuré de ser yo quien tocara tierra primero, mi herida se abrió de nuevo, y ella estaba ahí sobre mi con los ojos cerrados por la impresión de caer a piso. Abrió lentamente sus ojos esmeralda y me miró al hombro sorprendida, pero inmediatamente quiso escapar de nuevo, pero ahí estaba Carlos, y ella quedó helada... <Si yo fuese tu tendría mas precauciones con esta chica, puede que no lo parezca, pero es muy peligrosa...> su mirada era vacía, parecía tenerle lástima a la pobre joven, me miró la herida, me levantó, me sacudió el polvo y me dijo que curaríamos eso al llegar a nuestro destino, mientras tanto el se llevaría a la problemática joven.

 El resto del camino fue en general tranquilo,  me iba admirando el paisaje desértico, las formaciones rocosas, animales furtivos que aparecían de vez en cuando, y también iba pensando en mi esposa, la extrañaba, me puse a pensar en esa época de nuestro matrimonio, tenía 13 años y ella 12, éramos tan jóvenes y aún así estábamos descubriendo el mundo y el amor. Solíamos vernos en secreto en el bosque atrás del arrollo en el que pescaba con mi padre antes de que muriese, nos besábamos día a día, aveces nos escapábamos de nuestras casas y le llevaba frazadas y dormíamos bajo el cielo estrellado, con la luz de las luciérnagas de agua estancada de por ahí cerca. ''Te amo'' me repetía ella al oído, ''Voy a cuidar de ti para siempre'' le contestaba yo con un nudo en el pecho, quería abrazarla para siempre, que jamas se me fuese de al lado, quería recitarle la poesía que escribía para ella día a día, pero los nervios eran mas grandes, aquella juventud pura y sin malicia. Después de todo solíamos besarnos apasionadamente, buscando el calor del otro...

 Un día llegó ella con un cachorro de tigre, estaba feliz, era su regalo de cumpleaños, su familia era adinerada, y ella amaba los felinos. Al ver en sus brazos a la pequeña criatura no pude evitar llenarme de un sentimiento de ternura, la miré a los ojos y ella a mi... <¿lo cuidaremos juntos?>, no pude evitar sonreírle y acariciar su suave rostro <será como un hijo>, ella se sonrojó... <¿como se llamará?>... me puse a pensar... <¿se te ocurre algún nombre?>... ella se acercó a mi y se cobijó en mis brazos, <Quiero que se llame Azazel, como el poderoso y noble guerrero de la leyenda que me contaste cuando aún no nos casábamos, quiero que sea un chico fuerte y proteja a sus seres queridos, que sea como su padre>... me respiró al cuello... un escalofrío me recorrió de pies a cabeza... <Te amo... vamos a dar lo mejor por Azazel>...


 Al paso del tiempo el pequeño tigre fue creciendo, jugábamos junto a el todos los días, hasta que sus padres decidieron encerrarlo dentro de sus dominios por el peligro que implicaba tener un tigre suelto. Ese día fue triste, hacía frío, estaba nublado, ella llegó tarde al punto de encuentro... estaba cabizbaja <nuestro hijo está encerrado y no lo dejaran libre nunca mas...>, la abracé y no pude evitar soltar una pequeña lágrima que camufle con una sonrisa, le dije que estaría bien, llevaba el nombre del gran guerrero, de ahora en adelante se iba de casa y nos tocaba ser fuertes como padres.

 En medio de mis recuerdos me largué a reír, me causaba ternura lo inocentes que solíamos ser, lo hermoso y simbólico de tener un hijo, aunque no fuese humano, el sufrir y maximizar un problema así, pero de inmediato un nudo en el pecho me atacó... lo que había pasado después de eso era aún peor.

 Pasaron un par de meses mas, ya nos estábamos acostumbrando a la idea de que nuestro hijo estuviese en cautiverio del padre de Alice, pero algo aún peor nos esperaba... Un día llegó ella corriendo y llorando a mis brazos... <¡Es Azazel!... ¡Se lo llevan mañana por la mañana!> por un segundo quedé sin reacción, iban a vender a aquel tigre regalo de su hija, en ese momento sus padres sufrían una pequeña crisis económica y debían pagar gastos con algo, luego de un tiempo recuperarían su capital debido a una inversión.

 En ese momento casi pierdo el control de la camioneta por pensar en el pasado mientras conducía, me concentré en mi rumbo hasta llegar al destino marcado por Carlos.

miércoles, 4 de abril de 2012

El último minuto II

 Al recobrar conciencia me di cuenta que estaba en el vagón de primera clase, me encontraba recostado sobre un sillón... había un hombre sentado leyendo un libro de filosofía... no podría decir exactamente de quien, porque al verme despierto cerró su libro y lo dejó a un lado, de modo que yo no podía ver la tapa. Me miró fijamente, tenía un terno color pastel, cabello corto negro crespo, una tez blanquecina, parecía tener alrededor de mi edad, 18 años, y usaba gafas obscuras que le daban una luz misteriosa a su aura... me preguntó si estaba mejor, eso me recordó que tenía un disparo de bala en mi hombro izquierdo, me ardió, mas me encontraba fuera de peligro, me habían vendado para evitar hemorragia. Su aura era sospechosa, no le contesté, mas a el no pareció importarle, comenzó a hablarme sobre el tiroteo, me explicó que aquellos hombres eran parte de una famosa mafia de la zona, y aquel tren se encontraba cargado de oro, el cual procedía del mensajero del rey de la colonia Húngara ''Sigmund'', un emisario hábil en pasar desapercibido y evitar situaciones como esta... por lo cual yo no era mas que un rehén innecesario, aunque por el hecho de involucrarme por donde no me llamaban ya me encontraba liado en el asunto y no iba a salir así de fácil... < así que toma asiento, y relájate o sino el viaje dejará de ser tan cómodo como hasta ahora> no me fue difícil mantener la calma, aún pensaba en mi esposa...

 Si, era mi esposa por derecho divino... no fue un matrimonio ni ante iglesias ni civiles, ni ninguna formalidad... era un matrimonio, un pacto, una complicidad eterna entre ella, yo y dios... era algo espiritual. La extrañaba, la necesitaba, pero no era tiempo para eso, debía alejarme de ella, y si podía usar este rapto en ventaja de eso, lo haría sin pensarlo mucho... <y ¿que será de mi cuando todo esto termine?> el me miró por arriba de sus lentes, parecía ver en mi algo mas de lo que la gente común podía ver... <quiero que seas mi subordinado, a cambio te perdono la vida, y te proporcionaré todo lo que quieras> lo miré directo a los ojos de forma incrédula... < quiero irme lejos de qui... muy lejos y no volver> el pareció comprenderme < pues que así sea... solo debes jurarme lealtad en cualquier orden... mi nombre es Carlos Vistabrava, el dueño de esta puta mafia> se rió con fuerza, lo miré con algo de duda, pero era todo lo que tenía, nada mas que eso, mi nueva y sucia vida, pero sería lejos de aquel pueblo en donde estaba ella, esperándome probablemente, sin encontrar aún la carta que le dejé escrita en su cama.

 Pasaron alrededor de unos 30 minutos, entraron 4 hombres de terno negro al vagón, hablaron un par de cosas al oído de Carlos, este les dio instrucciones y luego se marcharon, al cabo de 10 minutos el tren retomó marcha... íbamos rumbo al paso del desierto, ahí el tren se detuvo y todos los subordinados cargaban con el oro hacia unas camionetas ya preparadas de antemano, me precipité a ayudar, pero Carlos me detuvo, tenía otros planes para mi, me llevó a un segundo vagón de primera clase en donde había una chica amarrada, sus cabellos eran de oro, eran como ondas solares, su piel era blanca como la de mi chica, ojos verde claro, pero intensos, atrapantes, un color casi esmeralda, labios rojos como la sangre misma, con aquel tono obscuro característico de la sangre, Carlos la lebantó y me la mostró, sus senos estaban bien formados, estaban llenos de vida, una figura casi perfecta, llevaba un vestido color amarillo, con adornos coloniales, me miró con sus ojos llenos de odio, mas aun no dijo nada... <tu serás el encargado de cuidar de ella, si intenta escapar o algo no dudes en usar esto...> me hizo entrega de una macana eléctrica, no pensé en usarla, mas la guardé por si la necesitaba en alguna instancia, Carlos me hizo seña de partir cuando terminasen de cargar el oro, nos quedamos solos en el vagón... la miré un rato y ella a mi, compartimos miradas, pero por motivos distintos, ella me odiaba y repudiaba, a mi ella me daba lástima, quería liberarla, pero mi deber era mantenerla cautiva... < ¿por que te tienen amarrada así?> pregunté solo por terminar con aquella aura pesada que invadía el vagon... ella guardó silencio, pero sus ojos seguían quemándome con esa intensidad de su mirada... abrí un libro y me puse a leer, esperaba a que pasara el rato y ella hablase, o que me dieran la orden de partir.

martes, 31 de enero de 2012

Una historia alternativa

cada día un nuevo anhelo, esperar ver tal sonrisa cegadora,
algún destello proveniente de la obscuridad eterna que atormenta,
algún deseo obscuro que pueda sacar de tal estado mi desdicha,
alguna imagen que sacie mi deseo de compañía.

 Sería perfecto poder encontrar alguna frase inspiradora,
la cual estuviese diseñada para acoger mi deseo interno,
que no toda historia estuviese marcada por una tragedia final,
ese sería mi legado, una historia memorable de contarse y quedarse en el yo interno.

 Podría volar por los cielos o nadar en el fondo marino,
pero sin salir de mi escondite mortuorio y funesto,
podría conocer reyes y diosas sin escapar de mi realidad fúnebre,
en algún rincón del espacio vagar sin rumbo fijo ni conciso.

 Volver al pasado sin arreglar los errores,
vivir nuevamente alguna aventura ya pasada y recordar sin sentir,
analizar mi comportamiento infantil e inmaduro,
poder corromper mi pensar sin siquiera dar indicios.

 Sería interesante poder expresar en hoja y papel mis inquietudes,
algún mensaje póstumo falso que confunda a aquellos que buscan la causa de mi muerte,
en autopsia un corazón reventado por algún ataque cardíaco,
y a fin de cuentas sería no mas que muerte natural.

 Pues puede ser, una muerte natural, es natural y completamente normal,
algún poder divino pudo ser piadoso y llevarse el alma de aquel joven con máscara,
algún poder divino intervino en el proceso de descomposición en vida,
y dar así el poder de recuperar mis alegrías perdidas.

domingo, 11 de diciembre de 2011

el último minuto

 


Aquí comienza el relato de su partida, era verano, el sol era hermoso, sus labios y su sonrisa aun eran refrescantes para mi aliento, mas no pude hacer otra cosa que dejarle atrás, era hermosa la posibilidad de pensar en volver algún día y regalarle nuevamente mi amor, y mi sonrisa, pero no... ella sería feliz con ese tal Phoenix, sinceramente era un buen tipo, pero lo odiaba con todo mi ser, había hecho de mi destino algo impredecible y cruel, me quitó todo lo que tenía, a ella, ella era lo único que me quedaba... bueno, realmente nunca me la quitó, siempre fue mía, pero el provocó muchos problemas, por lo cual no podía evitar morder mi labio hasta el sangrado cuando lo veía, el tren me esperaba, así que decidí acabar con tal cruel pesadilla e irme lejos de mi desdicha, ella ya no era feliz a mi lado, yo solo era un sufrimiento mas para su vida, un agudo dolor en su pecho, yo no la merecía, ni siquiera ese Phoenix, aunque probablemente el era lo mejor...

 Mi mentón tiritaba, las lagrimas corrían de mis ojos, me iba sin despedirme de mi dulce princesa, la amaba tanto... solo quería morir por no estar a su lado, por su partida, cada tic y tac del reloj eran una puñalada mas, aquella daga mortuoria se clavaba en mi pecho, el tren avanzaba rápido, ya no había vuelta atrás, lo único que me consolaba era saber que ella se alejaba de un ser tan asqueroso como yo, que no sufriría mas por mi culpa... ella aun me amaba, pero lo nuestro ya no podía seguir, me iba para terminarlo todo, dar vuelta la página con los mejores años de mi vida y comenzar a vivir un infierno en pago del cielo de ella. Comenzó a llover, la lluvia siempre me hacía pensar, pero ¿como era posible que lloviese en pleno verano y con sol?... no, no era lluvia, eran mis pensamientos y lagrimas, aquel vacío que sentía en mi pecho había vuelto... mis errores estaban siendo pagados y redimidos, me imaginé su sonrisa para calmar mi dolor.

 Todo eso me hizo recordar cuando éramos jóvenes, cuando aún teníamos sueños, alegría, y ganas de vivir, cuando nos enfrentamos al mundo aunque se opusiese a nuestro amor, cuando sagrada mente nos casamos en un bosque con la presencia de solo nosotros 2, los anillos eran ramas de árbol y el adorno una hoja, ahí fue cuando fue mía por el resto de los días, aunque nuestras familias se oponían nada podía quebrar nuestro lazo puro y eterno, solo nosotros y dios como testigo... que días aquellos...

 Algo interrumpió mi recuerdo, el tren se debuto por un largo rato y la gente comenzó a correr, al parecer había un problema, salí a ver y eran unos bandidos que se habían apoderado del tren, ya no tenía nada que perder, así que arremetí contra uno de ellos, otro me disparó y perdí el conocimiento por la perdida de sangre.

domingo, 27 de noviembre de 2011

un ''te amo''

un ''te amo'' vale mucho mas que solo la palabra, en los tiempos de hoy se ha degenerado esa palabra, la cual antes tenía valor, potencia, peso... es una palabra que dice mucho y al mismo no alcanza a abarcar ni la mitad de lo que significa, es un símbolo que se le da a un sentimiento mas bello que lo que podemos ver, el amor fisiológica mente puede que sean solo reacciones químicas en el cerebro, pero es real, y el verdadero amor logra cosas que no nos pensaríamos capaces de sentir o hacer, es solo una reacción química, pero no deja de ser algo hermoso, algo válido y que nos hace seres irracionales aveces, capaces de darlo todo en un segundo, el amor es aquel que sientes cuando ves a esa persona sonreír y tu día se alegra, aquel con el cual extrañas y sufres a esa persona, con el mismo con el que lo das todo a pesar de que esa persona no se entere ni seas correspondido... el amor va mas allá de solo decir ''te amo'' a la persona especial para ti, un ''te amo'' indica un sentimiento fuerte y fiel, puede ser distinto si es para un ser querido o esa persona especial, pero es autentico... por eso con orgullo y decisión cuando sientas que es el momento solo dilo con sentimiento ... TE AMO

domingo, 6 de noviembre de 2011

La noche anterior XVI

 Si, lo odiaba, con todo mi ser, desde su apariencia hasta lo que no conocía de el... lo odiaba, el había acabado con mi vida, la de mi chica... había acabado con nuestros sueños, aquellos sentimientos tan puros y nobles que teníamos el uno por el otro... por algún motivo sus hombres ya no me parecían atemorizadores, ya no eran algo desconocído, eran mas humanos ahora, simples y débiles humanos... podía derrotarlos con mi fuerza, podía ir contra el... si, me puse a obserbárle y era realmente decadente, cabello canoso, era delgado, una cotona blanca, no tenía por donde ganar, pero su mirada... aún conserbaba fuerza en la mirada, no dejaba de ser intimidante en las energías que irradiaba, podía vencerme psicológicamente y hacerme retorcer en la locura con tan solo su mirada.

 Miré mi jeringa y luego a el, me miraba fijo a los ojos, ya dudaba si atacarlo o no, pero una segunda oleada de ira me atacó y me convirtió en un animal que se abalanzó a el para atacarle, pero fue inútil, era mas fuerte que yo, y su mirada no dejaba de acecharme, sentí miedo, en medio del forcejeo me pensé si usar la jeringa contra mi mismo, pero no, una jeringa no sería suficiente para una muerte, necesitaba un arma de fuego... quise escapar, pero el no me lo permitió, aun no me decía nada, pero me seguía mirando con su rostro estéril sin sentimientos... <<¿¡que quieres de mi!?>> le pregunté <<¿que hice para merecer tu castigo?>> el me soltó, yo no atiné a nada, estaba inmóvil, no podía moverme... << creo que tu ya lo sabes muy bien mi querido amigo, tu sabes por que estoy yo aquí, tu sabes por que está ocurriendo todo esto...>> se me heló la sangre... mi mandíbula tiritaba, mi sudor era frío. El caminó hacia el cuarto de seguridad y tomó una pistola, caminó hacia mi y me apuntó... tragué saliva y le grité << ¡MÁTAME!, eso es lo que he estado esperando, por favor mátame...>> el guardó silencio por un par de segundos y luego dijo << ¿acaso crees que matándote vas a compensar todos tus errores... tu falta de conciencia, tu locura?>> no entendí muy bien lo que quiso decir, me confundió con sus palabras... lo miré y luego dije << ¿que errores?¿que locura? yo solo veo locura en usted y este maldito hospital torturando gente... acabaron con la vida de Valeria, la de mi chica, mi vida, la de todo el mundo que se encuentra aquí... están enfermos todos... ustedes no son humanos aunque en apariencia lo sean... los odio, los aborrezco... le juro acabaré con esto... se lo juro...>> el se sonrió siniestramente, bajó el arma y dijo <<... todo lo que tu puedes ver aquí no es mas que culpa tuya... incluso la muerte de tu novia... solo tengo una última cosa que decir... despierta...>> tomó su arma y me disparó... una pantalla negra se apodero de mi visión, quizás así se siente morir, flotaba sin mas ni menos, y todo era nada.

viernes, 4 de noviembre de 2011

la noche anterior XV

Solo el gatillo y nuestras manos abrían paso entre la vida y la muerte... aquel deseo de hacer eterno aquel amor que nos unía, que nadie interfiriese con algo tan sagrado como lo nuestro << no quiero...>> le dije llorando <<tengo miedo perderte...>> ella me acarició a pesar de que nuestros persecutores ya venían << te esperaré por siempre>>, tomó el arma y se disparó, la sangre saltó por todos lados, mi rostro cubierto de sangre aun en shock miraba el cadáver de aquella persona por quien yo habría muerto, a quien juré proteger con mi vida, que yo moriría primero... estaba muerta... no tardaron nada en llegar mis persecutores, pero yo ya tenía mi arma en la boca, ahora debía ir devuelta con ella, ella me esperaría, tenía que irme junto a ella a un lugar mejor... y aunque no fuese un lugar mejor, solo quería estar con ella... no alcancé a dispararme, por detrás me lanzaron un dardo anestésico de efecto inmediato... caí tumbado en el suelo... al despertar estaba nuevamente ahí en aquel detestable cuarto, no recordaba nada, pero de pronto vi su imagen en mi cabeza y comencé a llorar, lo recordé todo... me toqué la cara, estaba limpia, su sangre ya no estaba, habría sido un sueño, o quizás ellos habrían limpiado mi rostro...

 Al cabo de un rato me levanté adolorido, mis heridas ya no estaban, ella ya no estaba, y todo seguía igual, pero sin ella, sin mi arma, sin mi alma... ya no quería nada, intenté muchas veces suicidarme, pero llegaban aquellos seres y me retenían, parecían ya humanos, aunque no lo eran... de eso estoy seguro, había mas gente, todos al igual que el lugar entero carecían de cordura... había violencia, gritos, era un lugar en decadencia... aun así nada me importaba, seguía buscando alguna forma de ir con ella devuelta, de poder alcanzarle en aquel lugar... de acabar con mi desdicha... en realidad nada entendía de aquel lugar, habían muchas cosas que carecían de sentido, mas aun así en ese momento nada de eso me importaba...

 Valeria... donde estaba ella... ¿habría muerto junto a mi novia?... realmente sentía que la amaba también... pero no me sentía infiel, era extraño, también sufría por haberle perdido a ella... era importante para mi. Todo lo que realmente me importaba estaba ahora lejos de mi, y yo no podía hacer nada para evitarlo...

 Un día me decidí a ir a alcanzarle a como fuese lugar, cuando vi a uno de ellos con algo que parecía una jeringa lo ahorqué y se la quité, luego se la puse en su cuello amenazándole, fuimos directo hacia la sala de seguridad, en donde habían escopetas y pistolas, pero en la puerta estaba el director... ambos nos miramos fijamente, solté al médico, pero permanecí con la jeringa, ambos nos mirábamos, odiaba realmente a ese hombre...