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martes, 14 de agosto de 2012

Remake "La noche anterior" (Cuento)


No recuerdo como fue, ni que sucedió exactamente,  pero mi cabeza daba vueltas luego de aquella noche, mis pensamientos giraban como buitres en busca de algún animal que estuviese pronto a la muerte.

 Me encontraba dentro de mi cuarto, una pieza obscura, repleta de libros tirados, cigarros, botellas vacías de whiskey, vodka y otros licores esparcidos por la zona.

 Junto a mi estaba mi novia durmiendo semidesnuda en mi cama, en ese momento no me detuve a pensar en nada, por lo que solo aceptaba como un inocente crío la realidad que se me estaba mostrando. Acto siguiente, me levanté y me puse unos jeans grises con una polera negra y una camisa roja a cuadros;…tenía que saber que rayos había pasado, mi habitación no acostumbraba a estar en tales condiciones…

 Al llegar al pasillo me encontré con prendas de ropa interior femeninas regadas por el pasillo, habían mas botellas de alcohol y restos de vómito por el suelo, un desastre general. Seguí recorriendo aquel obscuro pasillo y di con la sala de estar, ahí yacían 2 jóvenes de mas o menos 17 años semidesnudas durmiendo en el sillón junto a un chico del mismo rango etáreo. Tras deducir que hubo una fiesta a la noche anterior seguí paseándome por la casa para ver que más descubría,  con que más podría yo encontrarme…

 En el baño había otro joven de tez obscura de aproximadamente unos 21, al igual que el resto estaba tirado y durmiendo. La tina se copaba entera con el cuerpo de aquel hombre. De pronto sentí enormes deseos de vomitar, así que me desahogué en el lavabo y expulsé todo el contenido de mi estómago… eran restos de comida, mezclados con unas viscosidades color verdoso, me pareció extraño, pero no me alarmé porque aún me encontraba aturdido, así que me dirigí a la cocina en busca de algo para comer, la resaca me aumentaba y necesitaba alimentarme de algo.

 Al llegar al lugar habían dos chicas de mi edad durmiendo desnudas por completo, ambas de contextura delgada y tez blanquecina, una tenía el cabello castaño y la otra rubio, ambas con unos 19 años aproximadamente. Aún a pesar de mi sorpresa decidí buscar algo en el refrigerador; así que me quité la camisa para abrigar el cuerpo desnudo de ambas en lo que me fuese posible para luego buscar comida, pero la chica del cabello castaño me tomó de la mano y me quemó con una mirada leona… comencé a caer en cuenta de mi situación y a fijarme mas en su cuerpo suave y blanco como la leche, sus ojos eran verdosos como una selva amazónica, labios con una tonalidad suave, casi rosada que me incitaban a besarlos, sus senos eran ni muy grandes ni muy pequeños… “son hermosos” me dije a mi mismo cuando los vi.

 Luego de nuestro duelo de miradas ella tiró de mí atrayéndome a su élfica figura, me empujó suavemente al suelo con sus delicadas manos y se montó arriba mío, yo no podía reaccionar bien o quizás no quería, pero antes de que pudiese hacer cualquier cosa ella comenzó a besarme salvajemente, me costó seguirle la corriente pero también me costó oponerme, aún no sabía que rayos estaba pasando, pero me dejaba llevar…

 De pronto justo antes de que tomase una resolución errónea llegó el hombre que se encontraba en la tina de baño, el cual sacó una leche del refrigerador y comenzó a beber de la caja, al vernos sonrió y nos saludó para luego irse con la caja a algún lado. La hermosa joven que me besaba continuó en lo suyo, y esta vez quiso quitarme la polera, pero era tarde, había sujetado su mano y la quemé con mi mirada, ella pareció comprender y solo se puso de pie ofreciéndome la camisa a cuadros que le había prestado para tapar su desnudez, pero se la puse nuevamente y esta vez abotoné la camisa para que no se viesen sus senos, de forma que luego recibí un beso en la mejilla de aquel no se si ángel o demonio, la cual se fue dejando a su compañera desnuda aún durmiendo.

 Luego de ver embobado como se iba mi pseudo amante, me senté para reflexionar un rato, y caí en cuenta de que la otra chica ya no estaba, me pareció extraño, no recordaba haberla visto irse, ni siquiera despertar. Mas sorpresa que eso me alarmó darme cuenta que aquel lugar no era mi casa, y esos jóvenes, ninguno era conocido mío… Me incorporé rápidamente y fui a la sala de estar para preguntar que rayos estaba pasando, pero ya no había nadie. Corrí hacia mi habitación a ver que ocurría con mi novia, aún dormía como si no hubiese mañana, intenté despertarla sin obtener respuesta, insistiendo cada vez mas, preocupándome cada vez más, hasta que de pronto se incorporó aún medio dormida y aturdida. Le conté todo lo que acababa de pasarme y le pregunté si sabía algo, pero de pronto también se alarmó, ya que lo último que recordaba era haber ido a la casa de su mejor amiga y pasar la noche ahí.

 Algo difuso estaba ocurriendo en aquel sitio, y lo que parecía lógico ya no lo era ni lo sería nunca mas. Me levanté de la cama y le di ropa para que se vistiese, luego me dispuse a investigar que retorcido plan nos había puesto a todos en aquella situación.

 Legando a la sala de estar me encontré con un pasillo el cual no había visto hasta aquel entonces, por lo cual me dirigí hacia el encontrándome con un escenario impactante, al final del pasillo había un salón lleno de camillas de hospital en el cual estaban sedados todos los jóvenes que había encontrado antes, se veían agonizantes, pálidos y sin color. Más allá había otra gran puerta ensangrentada y máquinas avanzadas alrededor, aquel sitio me puso los pelos de punta, atónito vi como de aquella puerta salían 3 individuos y se llevaban a una de las jóvenes adentro de aquel cuarto… no sabría decir si eran humanos o no, solo aterrado intentaba asimilar aquel escenario.

 Una vez ya adentro de aquel cuarto se oían los gritos de la chica que había despertado aterrorizada por aquellos pútridos pseudo enfermeros, los cuales forcejeaban con ella. Sus gritos eran cada vez mas desgarradores de alma, hasta un punto en que se ahogaba su voz y solo se escuchaban gemidos en intento de grito… olía a sangre…  los gritos cesaron, pero los enfermeros aún no salían de la sala, el ambiente se tornaba tranquilo pero tenso, el silencio reinaba en la sala hasta que de pronto un gutural inundó la sala seguido por los últimos gritos de la joven que había perdido ya todas sus fuerzas.

 Yo permanecía petrificado y en silencio desde la otra puerta hasta que fui alejado del lugar por Valeria, una amiga de confianza, la cual luego de llevarme a un armario en un cuarto obscuro en otra habitación me preguntó que rayos estaba haciendo, solo reaccioné cuando se llevó mi mirada hacia su rostro, una chica de contextura delgada, pelo negro largo, labios color sangre, una tez blanquecina casi como si estuviese hecha de nieve, ojos verdes. Al por fin dar cuenta que no me encontraba en ese horrendo lugar ya mas, le abracé con fuerza buscando algún soporte que me ayudase a asimilar la información con la cual fui bombardeado.

 Al incorporarme nuevamente al mundo real le pregunté que hacía ella en ese lugar, mas solo me dijo que todos estábamos aquí por voluntad de “EL”, un relámpago pareció atravesarme desde el cuello por la columna hasta el coxis. Sus ojos se veían nublados, afligidos, su piel estaba más blanca que de costumbre, llevaba ropa de paciente de hospital y su cuerpo sufría leves laceraciones. No parecía la misma persona de antes, mas simplemente me limité a seguirla y a sujetar férreamente su mano para darle seguridad de que ahí estaría yo para protegerla…

 Al llegar a la sala de estar nos encontramos con 3 de aquellos enfermeros armados con sogas y pistolas paralizadoras, actué de forma rápida y empujé a Valeria al suelo llegándome a mí las descargas eléctricas, me fue imposible detenerlos. Una vez en el suelo ellos corrieron hacia ella atrapándola y atándola, ya casi sin fuerzas me puse de pie y me abalancé sobre uno de los captores, acto siguiente fui vapuleado por 2 de ellos al mismo tiempo y lanzado contra la pared.  Mientras tanto Valeria luchaba y forcejeaba buscando alguna forma de escapar, sus gritos eran más aterrados que los de la joven del cuarto de operaciones, eran los gritos de alguien quien conocía el verdadero horror que escondía este enfermizo lugar. Era yo nada más que un espectador impotente que intentaba arremeter en contra de mis enemigos, pero me era imposible siquiera levantar un brazo, ni siquiera un grito. La garganta quemaba, no podía gritar, ellos iban amarrando a Valeria y la tocaban por todos lados, ella solo gritaba y luchaba, mis lágrimas brotaban mientras su dulce y aterrada voz se quebraba… no podía hacer nada mientras mi única amiga era usada como un objeto de perversión, de libertinaje, mientras aquellos monstruos con ella jugaban.

 Habrán sido 2 horas las cuales Valeria fue objeto de fetiches y deseos carnales, en las cuales poco a poco fue rindiendo sus ánimos hasta simplemente cerrar los ojos y en silencio aceptar la triste realidad que estaba viviendo. No eran humanos, eran seres sin alguna moral definida, o quizás ese lugar los hizo así, pero luego de su retirada Valeria permanecía aún tirada inerte en el suelo, sin respuesta alguna a ningún estímulo. Quise ir hacia ella para corroborar heridas físicas, su mente estaba destrozada.

 Desperté en mi cuarto junto a mi novia durmiendo a mi lado, tenía marcas de haber estado llorando, su largo cabello se encontraba en desorden, sus labios de fuego habían perdido coloración, su piel palidecía a cada segundo… entonces lo recordé y lo entendí todo mejor que nunca antes… era Valeria, mi novia… sus muñecas yacían ensangrentadas haciendo ademán de darme un abrazo, su corazón ya no latía, su piel permanecía fría, mas aún no sentí deseos de llorar, simplemente besé sus labios muertos con todo el amor y fuego que fue acumulándose a través de nuestra relación. Dentro de mi había fuego de odio, odiaba a aquellos esbirros de lo enfermo. Es verdad, el lugar en el que me encontraba no era mi casa ni un hospital, era alguna especie de sanatorio mental, pero aquellos no eran doctores, no eran humanos, eran como cuerpos sin alma que cumplían órdenes y satisfacían necesidades propias.

 Me dispuse a terminar con esto de una vez por todas, tomé una botella de whiskey rota y me dirigí hasta el salón, mi travesía iba hacia “EL”, mi peor enemigo, el cual habría de eliminar sin importar mi vida a cambio.
 Llegando al salón no fue grande mi sorpresa al encontrarlo sentado en un gran sillón esperándome junto a todos sus empleados rodeándole en media luna hacia mi. Lucía exactamente igual a mí, solo que dentro de sus ojos se podía ver odio concentrado.

 Apreté mi botella hasta trizarla y herir mi mano, mas aún no la solté. El a su vez se puso de pié y caminó lentamente hacia mi, mi corazón se aceleraba, su mirada me fulminaba de forma directa, no se veía intranquilo, tampoco temeroso, era un tigre con su mirada fija en el blanco. Tomé mi botella rota y rompí sus viseras de una estocada, mas el no parecía dolido, mas bien se le veía aliviado, su abdominal empapado de sangre bañaba todo el cuarto, su sangre se mezclaba con la mía, hasta que ambos caímos a piso con nuestras tripas descuartizadas por los vidrios de la botella. Sentía paz, había vengado ya la muerte de mi chica, había acabado con mi Némesis, y por fin iba a salir de aquel horrendo lugar, una sonrisa se dibujó en mi rostro antes de perder la conciencia.

 Desperté en mi cuarto con mi novia durmiendo a mi lado, no recuerdo como fue, ni que sucedió exactamente,  pero mi cabeza daba vueltas luego de aquella noche, mis pensamientos giraban como buitres en busca de algún animal que estuviese pronto a la muerte, aquello había sido solo una pesadilla, pero la fiesta no.

lunes, 30 de abril de 2012

El último minuto III

 Eran alrededor de las 9:30 de la tarde y por fin fuimos llamados para ir en las camionetas, Carlos me hizo una seña, me lanzó unas llaves y me mostró una camioneta <Esta es una prueba, no falles>. Tomé a la chica del brazo y la llevé al asiento de copiloto de la camioneta, se resistía, pero aun así no me hizo problema el instalarla en donde debía, le abroché el cinturón de seguridad y luego con trabajo logré acomodarme en mi asiento de chofer (mis heridas aun dolían bastante).

 Nos fuimos todos por un sendero bajo dos columnas gigantes rocosas, eran alrededor de unas 20 camionetas cargadas a tope de oro. Obviamente el oro estaba cubierto y camuflado, la idea era no llamar la atención, el camino era cada vez mas peligroso, hubo una parte en la que las camionetas apenas tenían espacio para conducir, el mas mínimo error nos haría caer a todos cuesta abajo, mas aun así todos seguíamos conduciendo rápido y sin detención.  Por otro lado la joven a mi lado parecía ir muy disgustada, su boca no tenía ninguna especie de venda ni nada, así que tenía libertad de hablar lo que quisiese, de quejarse, pero no habló nada durante todo el camino. De vez en cuando parábamos a descansar los motores a la sombra, ahí aprovechaba de brindarle agua y comida a aquella élfica joven, pero no quiso aceptar nada... al paso de un rato me hizo seña de querer ir a orinar, la dejé detrás de una gran roca para que tuviese privacidad, pero al instante quiso escapar. Corría casi tan rápido como un atleta, me costó bastante alcanzarla, me abalancé sobre ella, pero procuré de ser yo quien tocara tierra primero, mi herida se abrió de nuevo, y ella estaba ahí sobre mi con los ojos cerrados por la impresión de caer a piso. Abrió lentamente sus ojos esmeralda y me miró al hombro sorprendida, pero inmediatamente quiso escapar de nuevo, pero ahí estaba Carlos, y ella quedó helada... <Si yo fuese tu tendría mas precauciones con esta chica, puede que no lo parezca, pero es muy peligrosa...> su mirada era vacía, parecía tenerle lástima a la pobre joven, me miró la herida, me levantó, me sacudió el polvo y me dijo que curaríamos eso al llegar a nuestro destino, mientras tanto el se llevaría a la problemática joven.

 El resto del camino fue en general tranquilo,  me iba admirando el paisaje desértico, las formaciones rocosas, animales furtivos que aparecían de vez en cuando, y también iba pensando en mi esposa, la extrañaba, me puse a pensar en esa época de nuestro matrimonio, tenía 13 años y ella 12, éramos tan jóvenes y aún así estábamos descubriendo el mundo y el amor. Solíamos vernos en secreto en el bosque atrás del arrollo en el que pescaba con mi padre antes de que muriese, nos besábamos día a día, aveces nos escapábamos de nuestras casas y le llevaba frazadas y dormíamos bajo el cielo estrellado, con la luz de las luciérnagas de agua estancada de por ahí cerca. ''Te amo'' me repetía ella al oído, ''Voy a cuidar de ti para siempre'' le contestaba yo con un nudo en el pecho, quería abrazarla para siempre, que jamas se me fuese de al lado, quería recitarle la poesía que escribía para ella día a día, pero los nervios eran mas grandes, aquella juventud pura y sin malicia. Después de todo solíamos besarnos apasionadamente, buscando el calor del otro...

 Un día llegó ella con un cachorro de tigre, estaba feliz, era su regalo de cumpleaños, su familia era adinerada, y ella amaba los felinos. Al ver en sus brazos a la pequeña criatura no pude evitar llenarme de un sentimiento de ternura, la miré a los ojos y ella a mi... <¿lo cuidaremos juntos?>, no pude evitar sonreírle y acariciar su suave rostro <será como un hijo>, ella se sonrojó... <¿como se llamará?>... me puse a pensar... <¿se te ocurre algún nombre?>... ella se acercó a mi y se cobijó en mis brazos, <Quiero que se llame Azazel, como el poderoso y noble guerrero de la leyenda que me contaste cuando aún no nos casábamos, quiero que sea un chico fuerte y proteja a sus seres queridos, que sea como su padre>... me respiró al cuello... un escalofrío me recorrió de pies a cabeza... <Te amo... vamos a dar lo mejor por Azazel>...


 Al paso del tiempo el pequeño tigre fue creciendo, jugábamos junto a el todos los días, hasta que sus padres decidieron encerrarlo dentro de sus dominios por el peligro que implicaba tener un tigre suelto. Ese día fue triste, hacía frío, estaba nublado, ella llegó tarde al punto de encuentro... estaba cabizbaja <nuestro hijo está encerrado y no lo dejaran libre nunca mas...>, la abracé y no pude evitar soltar una pequeña lágrima que camufle con una sonrisa, le dije que estaría bien, llevaba el nombre del gran guerrero, de ahora en adelante se iba de casa y nos tocaba ser fuertes como padres.

 En medio de mis recuerdos me largué a reír, me causaba ternura lo inocentes que solíamos ser, lo hermoso y simbólico de tener un hijo, aunque no fuese humano, el sufrir y maximizar un problema así, pero de inmediato un nudo en el pecho me atacó... lo que había pasado después de eso era aún peor.

 Pasaron un par de meses mas, ya nos estábamos acostumbrando a la idea de que nuestro hijo estuviese en cautiverio del padre de Alice, pero algo aún peor nos esperaba... Un día llegó ella corriendo y llorando a mis brazos... <¡Es Azazel!... ¡Se lo llevan mañana por la mañana!> por un segundo quedé sin reacción, iban a vender a aquel tigre regalo de su hija, en ese momento sus padres sufrían una pequeña crisis económica y debían pagar gastos con algo, luego de un tiempo recuperarían su capital debido a una inversión.

 En ese momento casi pierdo el control de la camioneta por pensar en el pasado mientras conducía, me concentré en mi rumbo hasta llegar al destino marcado por Carlos.

miércoles, 4 de abril de 2012

El último minuto II

 Al recobrar conciencia me di cuenta que estaba en el vagón de primera clase, me encontraba recostado sobre un sillón... había un hombre sentado leyendo un libro de filosofía... no podría decir exactamente de quien, porque al verme despierto cerró su libro y lo dejó a un lado, de modo que yo no podía ver la tapa. Me miró fijamente, tenía un terno color pastel, cabello corto negro crespo, una tez blanquecina, parecía tener alrededor de mi edad, 18 años, y usaba gafas obscuras que le daban una luz misteriosa a su aura... me preguntó si estaba mejor, eso me recordó que tenía un disparo de bala en mi hombro izquierdo, me ardió, mas me encontraba fuera de peligro, me habían vendado para evitar hemorragia. Su aura era sospechosa, no le contesté, mas a el no pareció importarle, comenzó a hablarme sobre el tiroteo, me explicó que aquellos hombres eran parte de una famosa mafia de la zona, y aquel tren se encontraba cargado de oro, el cual procedía del mensajero del rey de la colonia Húngara ''Sigmund'', un emisario hábil en pasar desapercibido y evitar situaciones como esta... por lo cual yo no era mas que un rehén innecesario, aunque por el hecho de involucrarme por donde no me llamaban ya me encontraba liado en el asunto y no iba a salir así de fácil... < así que toma asiento, y relájate o sino el viaje dejará de ser tan cómodo como hasta ahora> no me fue difícil mantener la calma, aún pensaba en mi esposa...

 Si, era mi esposa por derecho divino... no fue un matrimonio ni ante iglesias ni civiles, ni ninguna formalidad... era un matrimonio, un pacto, una complicidad eterna entre ella, yo y dios... era algo espiritual. La extrañaba, la necesitaba, pero no era tiempo para eso, debía alejarme de ella, y si podía usar este rapto en ventaja de eso, lo haría sin pensarlo mucho... <y ¿que será de mi cuando todo esto termine?> el me miró por arriba de sus lentes, parecía ver en mi algo mas de lo que la gente común podía ver... <quiero que seas mi subordinado, a cambio te perdono la vida, y te proporcionaré todo lo que quieras> lo miré directo a los ojos de forma incrédula... < quiero irme lejos de qui... muy lejos y no volver> el pareció comprenderme < pues que así sea... solo debes jurarme lealtad en cualquier orden... mi nombre es Carlos Vistabrava, el dueño de esta puta mafia> se rió con fuerza, lo miré con algo de duda, pero era todo lo que tenía, nada mas que eso, mi nueva y sucia vida, pero sería lejos de aquel pueblo en donde estaba ella, esperándome probablemente, sin encontrar aún la carta que le dejé escrita en su cama.

 Pasaron alrededor de unos 30 minutos, entraron 4 hombres de terno negro al vagón, hablaron un par de cosas al oído de Carlos, este les dio instrucciones y luego se marcharon, al cabo de 10 minutos el tren retomó marcha... íbamos rumbo al paso del desierto, ahí el tren se detuvo y todos los subordinados cargaban con el oro hacia unas camionetas ya preparadas de antemano, me precipité a ayudar, pero Carlos me detuvo, tenía otros planes para mi, me llevó a un segundo vagón de primera clase en donde había una chica amarrada, sus cabellos eran de oro, eran como ondas solares, su piel era blanca como la de mi chica, ojos verde claro, pero intensos, atrapantes, un color casi esmeralda, labios rojos como la sangre misma, con aquel tono obscuro característico de la sangre, Carlos la lebantó y me la mostró, sus senos estaban bien formados, estaban llenos de vida, una figura casi perfecta, llevaba un vestido color amarillo, con adornos coloniales, me miró con sus ojos llenos de odio, mas aun no dijo nada... <tu serás el encargado de cuidar de ella, si intenta escapar o algo no dudes en usar esto...> me hizo entrega de una macana eléctrica, no pensé en usarla, mas la guardé por si la necesitaba en alguna instancia, Carlos me hizo seña de partir cuando terminasen de cargar el oro, nos quedamos solos en el vagón... la miré un rato y ella a mi, compartimos miradas, pero por motivos distintos, ella me odiaba y repudiaba, a mi ella me daba lástima, quería liberarla, pero mi deber era mantenerla cautiva... < ¿por que te tienen amarrada así?> pregunté solo por terminar con aquella aura pesada que invadía el vagon... ella guardó silencio, pero sus ojos seguían quemándome con esa intensidad de su mirada... abrí un libro y me puse a leer, esperaba a que pasara el rato y ella hablase, o que me dieran la orden de partir.

martes, 31 de enero de 2012

Una historia alternativa

cada día un nuevo anhelo, esperar ver tal sonrisa cegadora,
algún destello proveniente de la obscuridad eterna que atormenta,
algún deseo obscuro que pueda sacar de tal estado mi desdicha,
alguna imagen que sacie mi deseo de compañía.

 Sería perfecto poder encontrar alguna frase inspiradora,
la cual estuviese diseñada para acoger mi deseo interno,
que no toda historia estuviese marcada por una tragedia final,
ese sería mi legado, una historia memorable de contarse y quedarse en el yo interno.

 Podría volar por los cielos o nadar en el fondo marino,
pero sin salir de mi escondite mortuorio y funesto,
podría conocer reyes y diosas sin escapar de mi realidad fúnebre,
en algún rincón del espacio vagar sin rumbo fijo ni conciso.

 Volver al pasado sin arreglar los errores,
vivir nuevamente alguna aventura ya pasada y recordar sin sentir,
analizar mi comportamiento infantil e inmaduro,
poder corromper mi pensar sin siquiera dar indicios.

 Sería interesante poder expresar en hoja y papel mis inquietudes,
algún mensaje póstumo falso que confunda a aquellos que buscan la causa de mi muerte,
en autopsia un corazón reventado por algún ataque cardíaco,
y a fin de cuentas sería no mas que muerte natural.

 Pues puede ser, una muerte natural, es natural y completamente normal,
algún poder divino pudo ser piadoso y llevarse el alma de aquel joven con máscara,
algún poder divino intervino en el proceso de descomposición en vida,
y dar así el poder de recuperar mis alegrías perdidas.

domingo, 11 de diciembre de 2011

el último minuto

 


Aquí comienza el relato de su partida, era verano, el sol era hermoso, sus labios y su sonrisa aun eran refrescantes para mi aliento, mas no pude hacer otra cosa que dejarle atrás, era hermosa la posibilidad de pensar en volver algún día y regalarle nuevamente mi amor, y mi sonrisa, pero no... ella sería feliz con ese tal Phoenix, sinceramente era un buen tipo, pero lo odiaba con todo mi ser, había hecho de mi destino algo impredecible y cruel, me quitó todo lo que tenía, a ella, ella era lo único que me quedaba... bueno, realmente nunca me la quitó, siempre fue mía, pero el provocó muchos problemas, por lo cual no podía evitar morder mi labio hasta el sangrado cuando lo veía, el tren me esperaba, así que decidí acabar con tal cruel pesadilla e irme lejos de mi desdicha, ella ya no era feliz a mi lado, yo solo era un sufrimiento mas para su vida, un agudo dolor en su pecho, yo no la merecía, ni siquiera ese Phoenix, aunque probablemente el era lo mejor...

 Mi mentón tiritaba, las lagrimas corrían de mis ojos, me iba sin despedirme de mi dulce princesa, la amaba tanto... solo quería morir por no estar a su lado, por su partida, cada tic y tac del reloj eran una puñalada mas, aquella daga mortuoria se clavaba en mi pecho, el tren avanzaba rápido, ya no había vuelta atrás, lo único que me consolaba era saber que ella se alejaba de un ser tan asqueroso como yo, que no sufriría mas por mi culpa... ella aun me amaba, pero lo nuestro ya no podía seguir, me iba para terminarlo todo, dar vuelta la página con los mejores años de mi vida y comenzar a vivir un infierno en pago del cielo de ella. Comenzó a llover, la lluvia siempre me hacía pensar, pero ¿como era posible que lloviese en pleno verano y con sol?... no, no era lluvia, eran mis pensamientos y lagrimas, aquel vacío que sentía en mi pecho había vuelto... mis errores estaban siendo pagados y redimidos, me imaginé su sonrisa para calmar mi dolor.

 Todo eso me hizo recordar cuando éramos jóvenes, cuando aún teníamos sueños, alegría, y ganas de vivir, cuando nos enfrentamos al mundo aunque se opusiese a nuestro amor, cuando sagrada mente nos casamos en un bosque con la presencia de solo nosotros 2, los anillos eran ramas de árbol y el adorno una hoja, ahí fue cuando fue mía por el resto de los días, aunque nuestras familias se oponían nada podía quebrar nuestro lazo puro y eterno, solo nosotros y dios como testigo... que días aquellos...

 Algo interrumpió mi recuerdo, el tren se debuto por un largo rato y la gente comenzó a correr, al parecer había un problema, salí a ver y eran unos bandidos que se habían apoderado del tren, ya no tenía nada que perder, así que arremetí contra uno de ellos, otro me disparó y perdí el conocimiento por la perdida de sangre.

domingo, 27 de noviembre de 2011

un ''te amo''

un ''te amo'' vale mucho mas que solo la palabra, en los tiempos de hoy se ha degenerado esa palabra, la cual antes tenía valor, potencia, peso... es una palabra que dice mucho y al mismo no alcanza a abarcar ni la mitad de lo que significa, es un símbolo que se le da a un sentimiento mas bello que lo que podemos ver, el amor fisiológica mente puede que sean solo reacciones químicas en el cerebro, pero es real, y el verdadero amor logra cosas que no nos pensaríamos capaces de sentir o hacer, es solo una reacción química, pero no deja de ser algo hermoso, algo válido y que nos hace seres irracionales aveces, capaces de darlo todo en un segundo, el amor es aquel que sientes cuando ves a esa persona sonreír y tu día se alegra, aquel con el cual extrañas y sufres a esa persona, con el mismo con el que lo das todo a pesar de que esa persona no se entere ni seas correspondido... el amor va mas allá de solo decir ''te amo'' a la persona especial para ti, un ''te amo'' indica un sentimiento fuerte y fiel, puede ser distinto si es para un ser querido o esa persona especial, pero es autentico... por eso con orgullo y decisión cuando sientas que es el momento solo dilo con sentimiento ... TE AMO

domingo, 6 de noviembre de 2011

La noche anterior XVI

 Si, lo odiaba, con todo mi ser, desde su apariencia hasta lo que no conocía de el... lo odiaba, el había acabado con mi vida, la de mi chica... había acabado con nuestros sueños, aquellos sentimientos tan puros y nobles que teníamos el uno por el otro... por algún motivo sus hombres ya no me parecían atemorizadores, ya no eran algo desconocído, eran mas humanos ahora, simples y débiles humanos... podía derrotarlos con mi fuerza, podía ir contra el... si, me puse a obserbárle y era realmente decadente, cabello canoso, era delgado, una cotona blanca, no tenía por donde ganar, pero su mirada... aún conserbaba fuerza en la mirada, no dejaba de ser intimidante en las energías que irradiaba, podía vencerme psicológicamente y hacerme retorcer en la locura con tan solo su mirada.

 Miré mi jeringa y luego a el, me miraba fijo a los ojos, ya dudaba si atacarlo o no, pero una segunda oleada de ira me atacó y me convirtió en un animal que se abalanzó a el para atacarle, pero fue inútil, era mas fuerte que yo, y su mirada no dejaba de acecharme, sentí miedo, en medio del forcejeo me pensé si usar la jeringa contra mi mismo, pero no, una jeringa no sería suficiente para una muerte, necesitaba un arma de fuego... quise escapar, pero el no me lo permitió, aun no me decía nada, pero me seguía mirando con su rostro estéril sin sentimientos... <<¿¡que quieres de mi!?>> le pregunté <<¿que hice para merecer tu castigo?>> el me soltó, yo no atiné a nada, estaba inmóvil, no podía moverme... << creo que tu ya lo sabes muy bien mi querido amigo, tu sabes por que estoy yo aquí, tu sabes por que está ocurriendo todo esto...>> se me heló la sangre... mi mandíbula tiritaba, mi sudor era frío. El caminó hacia el cuarto de seguridad y tomó una pistola, caminó hacia mi y me apuntó... tragué saliva y le grité << ¡MÁTAME!, eso es lo que he estado esperando, por favor mátame...>> el guardó silencio por un par de segundos y luego dijo << ¿acaso crees que matándote vas a compensar todos tus errores... tu falta de conciencia, tu locura?>> no entendí muy bien lo que quiso decir, me confundió con sus palabras... lo miré y luego dije << ¿que errores?¿que locura? yo solo veo locura en usted y este maldito hospital torturando gente... acabaron con la vida de Valeria, la de mi chica, mi vida, la de todo el mundo que se encuentra aquí... están enfermos todos... ustedes no son humanos aunque en apariencia lo sean... los odio, los aborrezco... le juro acabaré con esto... se lo juro...>> el se sonrió siniestramente, bajó el arma y dijo <<... todo lo que tu puedes ver aquí no es mas que culpa tuya... incluso la muerte de tu novia... solo tengo una última cosa que decir... despierta...>> tomó su arma y me disparó... una pantalla negra se apodero de mi visión, quizás así se siente morir, flotaba sin mas ni menos, y todo era nada.

viernes, 4 de noviembre de 2011

la noche anterior XV

Solo el gatillo y nuestras manos abrían paso entre la vida y la muerte... aquel deseo de hacer eterno aquel amor que nos unía, que nadie interfiriese con algo tan sagrado como lo nuestro << no quiero...>> le dije llorando <<tengo miedo perderte...>> ella me acarició a pesar de que nuestros persecutores ya venían << te esperaré por siempre>>, tomó el arma y se disparó, la sangre saltó por todos lados, mi rostro cubierto de sangre aun en shock miraba el cadáver de aquella persona por quien yo habría muerto, a quien juré proteger con mi vida, que yo moriría primero... estaba muerta... no tardaron nada en llegar mis persecutores, pero yo ya tenía mi arma en la boca, ahora debía ir devuelta con ella, ella me esperaría, tenía que irme junto a ella a un lugar mejor... y aunque no fuese un lugar mejor, solo quería estar con ella... no alcancé a dispararme, por detrás me lanzaron un dardo anestésico de efecto inmediato... caí tumbado en el suelo... al despertar estaba nuevamente ahí en aquel detestable cuarto, no recordaba nada, pero de pronto vi su imagen en mi cabeza y comencé a llorar, lo recordé todo... me toqué la cara, estaba limpia, su sangre ya no estaba, habría sido un sueño, o quizás ellos habrían limpiado mi rostro...

 Al cabo de un rato me levanté adolorido, mis heridas ya no estaban, ella ya no estaba, y todo seguía igual, pero sin ella, sin mi arma, sin mi alma... ya no quería nada, intenté muchas veces suicidarme, pero llegaban aquellos seres y me retenían, parecían ya humanos, aunque no lo eran... de eso estoy seguro, había mas gente, todos al igual que el lugar entero carecían de cordura... había violencia, gritos, era un lugar en decadencia... aun así nada me importaba, seguía buscando alguna forma de ir con ella devuelta, de poder alcanzarle en aquel lugar... de acabar con mi desdicha... en realidad nada entendía de aquel lugar, habían muchas cosas que carecían de sentido, mas aun así en ese momento nada de eso me importaba...

 Valeria... donde estaba ella... ¿habría muerto junto a mi novia?... realmente sentía que la amaba también... pero no me sentía infiel, era extraño, también sufría por haberle perdido a ella... era importante para mi. Todo lo que realmente me importaba estaba ahora lejos de mi, y yo no podía hacer nada para evitarlo...

 Un día me decidí a ir a alcanzarle a como fuese lugar, cuando vi a uno de ellos con algo que parecía una jeringa lo ahorqué y se la quité, luego se la puse en su cuello amenazándole, fuimos directo hacia la sala de seguridad, en donde habían escopetas y pistolas, pero en la puerta estaba el director... ambos nos miramos fijamente, solté al médico, pero permanecí con la jeringa, ambos nos mirábamos, odiaba realmente a ese hombre...

domingo, 30 de octubre de 2011

la noche anterior XIV

 Una vez ya adentro del pantano la luz ya no entraba hacia donde estábamos, todo era tan denso que el aire podía cortarse con un cuchillo, los perros ya no se escuchaban, lo único que podía escuchar era la respiración mía, la de ella y el sonido de algunos insectos moverse por ahí... era todo obscuro y peligroso, no sabía si sobreviviríamos en un lugar así, donde pasaríamos la noche, que comeríamos... todo era un misterio... << no me sueltes la mano, en este lugar es fácil perderse>> le dije con firmeza para que no tuviese miedo y confiara en mi, pero ella estaba asustada... la abracé en lo obscuro y le di mi calor para que supiese que estaba yo ahí, para protegerla y cuidarla... seguimos avanzando, cada vez era todo mas denso y salvaje, no se si realmente estábamos escapando o yendo por un camino a la perdición... de pronto escuché el sonido de los perros nuevamente, la tomé de mi mano y corrimos hasta donde pudimos, la idea era alejarnos de los que nos cazaban... cada vez se escuchaban mas cerca,  y cada vez era todo mas obscuro y confuso, de pronto comencé a llorar, no sabía por que, sentía un vacío en mi, necesitaba algo, pero no sabía que cosa, tenía miedo... cada vez se acercaban mas, y cada vez mas nosotros disminuíamos la velocidad, a pesar de que corría a todo lo que podía, sentía las piernas pesadas, el cuerpo pesado, la angustia se apoderaba de mi, los arboles parecían atacarnos con sus ramas... seguimos corriendo, cada vez mas cerca estaban ellos de nosotros, cada vez mas cerca de alcanzarnos y hacernos presa nuevamente de ellos, o quizás de matarnos.

 Llegamos a un lugar en el cual todo el piso humedecía, y era difícil correr, el piso era resbaladizo, y los ladridos ya estaban donde estábamos, la muerte nos abrazaba, la obscuridad era inmensa, pero al mirar para atrás logré ver a lo lejos luces de antorchas, y junto a ellas venían los perros... me detuve y la abracé, la besé como nunca, y le ordené que escapase... ella no hizo caso, quiso permanecer conmigo, por lo que saqué mi pistola, a la que le quedaban solo 2 balas... lentamente la abracé nuevamente... podía escuchar a los perros que se acercaban mas y mas, pero nos sentamos, ya nada podría atraparnos... puse la pistola sobre sus sienes... ella tragó saliva, pero me apretó fuertemente con sus brazos, ambos llorábamos ¿realmente sería así como acabaríamos ambos?... en un suicidio para evitar ser capturados... para evitar caer en la decadencia de aquellos enemigos de lo bueno y lo puro... si, lo único puro que nos quedaba era nuestro amor, pero debíamos conservarlo, porque era algo sagrado... era algo mágico que nos unía... mi dedo tiritaba, mi mano titubeaba en disparar, pero ella tomo mi mano... ahora eramos ambos los que apretaríamos del gatillo...

viernes, 28 de octubre de 2011

La noche anterior XIII



 Era aún temprano cuando ella me despertó con uno de sus cálidos besos, era hora de irnos... no tardarían en encontrar nuestro rastro... nos bajamos sigilosamente del árbol verificando que nadie viese que lo hacíamos y emprendimos rumbo a lo desconocido, aquella selva poco a poco a medida que avanzábamos se hacía mas densa y se convertía en un pantano... decidimos descansar bajo el refugio de un árbol grande, aunque solo permanecimos abajo, debíamos mantener fuerzas... en ese lapso me dediqué a contemplar su belleza, a pesar de todo lo ocurrido ella aún conservaba su pureza, aún podía ver juventud y belleza en ella, algo de alegría al estar conmigo... se sentía protegida conmigo ahí... pues yo se lo prometí, no dejaría que nada malo le ocurriese, mas era yo el que temía, temía por ella y por mi, tenía miedo... no dejaría que nada malo nos ocurriese, y si algo llegase a ocurrir tenia un cuchillo con el cual la mataría a ella antes de que la capturasen nuevamente y le hicieran cosas, luego el siguiente sería yo... no podía permitir que le hiciesen daño a tal princesa de lo divino y sagrado, a aquella que era dueña de mi alma.

 Al verme tan pensativo se preocupó, pero yo no le contesté nada y la besé bajo la sombra de aquel árbol frondoso, poco a poco le quité la ropa suavemente y fui besando y acariciando cada parte que descubría de ella, a pesar de mis manos que recorrían su cuerpo una y otra vez aún conservaba su pureza y esplendor, era un cuerpo en formación, resaltaba la belleza de su juventud en armonía con su ternura... su respiración aumentaba, la mía también, le entregaba todo lo mío y ella todo lo suyo en una mezcla de escancias que me hacía entrar en un estado de despreocupación total de todo lo que nos rodeaba, ya no importaba si llegaban y nos alcanzaban, solo quería sentir su calor, su respiración, su cuerpo, sus palabras... y aún mas allá de lo físico, necesitaba fortificar el lazo que me unía con ella, necesitaba experimentar con ella esa experiencia, no era la primera vez, pero era igual de importante y linda, mis manos recorrían cada parte de su cuerpo sin detenerse, sin dar piedad ni descanso, y ella gemía, yo mordía su oído, apretaba sus senos con mis manos, la masturbaba mientras le hacía el amor, mi cuerpo pegado al de ella, era una sensación que me hacía sentir inmortal, nadie ni nada mas existía, solo eramos nosotros y podíamos hacer lo que quisiésemos sin que ninguna sociedad nos diera norma en ello, estaba en derecho de hacer lo que quisiese con ella, mas yo solo iba hasta donde ella quería o me permitía, en este caso ella no me negó nada, lo entregó todo al igual que yo, nada nos daba vergüenza, ambos eramos uno, eramos un solo ser, una sola esencia y espíritu unidos en un baile de pieles...

 Luego de un rato nos vestimos y descansamos apoyados en el árbol y hablamos sobre cosas triviales, fue un momento agradable, la hice reír, y me reí junto a ella, fui feliz, ella me hacía feliz, me devolvía el animo de seguir adelante... lamentablemente nos vimos interrumpidos. Al parece llegaban guardias con sus perros de búsqueda y sus rifles de caza... nos largamos lo mas rápido que pudimos del lugar cruzando los pantanos como podíamos, escapando de los perros y los guardias, y el pantano no daba señales de vida...

martes, 25 de octubre de 2011

La noche anterior XII

 Dulces eran aquellos días en que la conocí... recuerdo que me flechó con tan solo la primera mirada... yo aún era un chico normal si es que se le pudiese llamar asi... eso fue 2 años antes de lo que estaba ocurriendo... ella era alumna nueva en el instituto, desde que le vi no pude hacer otra cosa mas que pensar en ella, no la conocía, pero ya la amaba... tenía un aura de misterio a su alrededor, quería saber mas sobre ella, me mantube asi unos 3 meses sin decirle a nadie, sin hablar nada, solo amandola en silencio... con miedo de que tubiese novio o que alguien llegase y me le arrebatase... hablé con una amiga de ella que tambien era amiga mía, ella se emocionó y quizo unirnos, mas yo nunca me tube confianza, accedí a que me ayudase a ser amigo de ella, quería conocerla, por lo menos estar cerca y hacerla reir, ver su sonrisa y que sera yo el culpable de su felicidad. La primera vez que hable con ella solo me comporté como un idiota y la hize reir con algo, en ese momento floreió el comienzo de algo hermoso, dia a dia yo hacia reir a aquella niña que me tenía en tal estado, pero no podía acercarme mucho, parecía que no tenía esperanzas con ella... cada día era feliz, pero tambien el mas desdichado, el brillo de su mirada me enloquecía y me hacía desviar la mía... nunca miraba aquellos ojos que tanto deseaba mirar, tenía miedo a que ella me descubriese y se diese cuenta de mi sentir... la amaba, la necesitaba, sería su guardian incluso si nunca le confesaba lo que sentía por ella... era en esos tiempos yo muy tímido... y lo sigo siendo, aunque ya puedo controlarlo... cada dia y cada noche alucinaba con el día en que le confesase que la amaba, pero me atormentaba solo la idea de que me rechazase y se alejase de mi... o quizas que escapase de mi... me atormentaba solo.

 Un día me enteré que a alguien mas le gustaba ella, y no pude aguantar la idea de perderle por alguien que no la cuidaría tan bien como yo, y que no sabría amarla y mantenerla feliz como yo... me decidí a decirle todo lo que sentía... era una guerra que no debía perder... de pronto me enteré que ella sabía que yo quería decirle algo... pero no enflaquecí, mantuve mi decisión de decírselo... llegó el esperado día, pero no pude decirle nada, el estomago me daba vueltas, y simplemente no pude... al llegar a casa me sentí un completo cobarde, un maldito y ruin traidor a mi decisión... debía decirle cuanto la amaba, o la perdería...

 Al otro día la encontré ahí junto a todo el mundo, me acerqué y le susurré al oído que necesitaba hablar con ella... accedió... me encontraba muy nervioso, pero me la llevé a un lugar solitario y se lo dije todo... luego ella me dijo que también me amaba... en ese momento quedé helado... acaricié su rostro y le dí un simple y suave beso, un largo, pero tierno beso... le pedí que fuese mi novia... le juré cuidarla siempre... bueno, pues ya saben el resto... pasó el tiempo... ella alegraba mi día, y yo el de ella... hasta que sucedió lo del hospital... no se como fui a dar ahí... conocían mi nombre... todo lo que ahí ocurría era inexplicable, incluso lo que me ocurría a mi era inexplicable, era todo confuso... pero ya no importaba nada, ahora solo debía preocuparme de mantenerla a salvo... me di cuenta de que de mis ojos brotaba una gran cantidad de lagrimas, pero no eran de dolor, eran de felicidad, si no hubiese sido por ella ya me hubiese suicidado...mi vida era muy miserable, pero ella era mi luz... decidí dormir nuevamente ella me despertaría en un rato después...

viernes, 14 de octubre de 2011

La noche anterior XI

 Era un momento difícil para mi, solo quería llorar, me sentía caer y morir, pero aun así le sonreía, quizás el ver su sonrisa acompañada de la mía era lo que me mantenía en pie. Mas no pude mas que improvisar, y seguir adelante aunque no sabía si resistiría toda la presión, ella de vez en cuando me preguntaba si me encontraba bien, mas yo le respondía con una sonrisa y un beso, necesitaba mantenerla feliz, de no ser así terminaría mi muerte interior.

 A pesar de que la presente frente a mi era Valeria, aun podía sentir vestigios de mi chica, lo que me confundía aun mas. La tomé de la mano... aunque no fuese mi chica necesitaba apoyo, tome la determinación de no besarle si es que ella no lo pide... no sabia realmente si era Valeria o ella... quería huir de la posibilidad de preguntarle y causar alguna ruptura que desencadenase algún mal desenlace... caminé con ella de la mano por el lugar, parecía desierto, aunque habían rastros de sangre en el suelo, como si hubiesen arrastrado a alguien... decidimos no seguirlos, podría ser peligroso, así que seguimos avanzando... en la parte de la salida de aquel bizarro hospital tuvimos que escondernos, habían muchos doctores, habían muchos enfermos en camillas... no, no eran enfermos, era gente sana, pero habían sido inducidos al estado en el que estaban... era una escena que me daba asco, habían gritos de dolor y desesperación... de un momento a otro Valeria volvió a ser mi chica... tenía miedo, estaba aterrada, estaba inmóvil en el suelo tapándose los oídos... me incliné a su altura y la abracé... <<todo estará bien... tranquila, conmigo todo irá bien, pondré mi vida para cuidarte>>  mi bocas decía eso, pero en realidad era yo el que necesitaba de ella, cada segundo que la veía sufrir era otra puñalada mas a mi pecho, tenía miedo, miedo a ellos y miedo de perderle... miedo de fallar nuevamente...

Cuando los doctores se fueron me adelanté a correr hacia la salida, estaba cerrada... era de esperar... no nos dejarían salir con tanta facilidad, tomé un extintor que había frente a mi y comencé a golpear el candado para que se rompiese... en cualquier momento llegaban ellos y sería nuestro fin... así estuve hasta que oí pasos que se aproximaban por el pasillo, nos escondimos tras las puertas del baño de mujeres, era un guardia, el debía tener acceso a las llaves seguramente, parecía torpe así que me abalancé a el, forzejeamos, tenía mucha fuerza, pero aun asi logré quitarle las llaves, sacó su arma y me disparó en el hombro, grité, pero me abalancé sobre el y logré lanzar su arma lejos, lo golpeé hasta dejarlo semi inconciente, luego abrí el candado y escapamos como pudimos del lugar, ella tenía miedo, yo estaba herido, era facil encontrarme, y con la hemorragia de mi hombro no sería facil llegar lejos... era una selva... era un hospital en medio de la nada... no lo entendía... por que tenían un hospital en un lugar asi... no, no era un hospital... lo que me dijo ese ''doctor era cierto'' ... todo el mundo ahi enloquecía, incluso los doctores... ese no era un hospital, era un infierno... mientras corría me topé con un arbol gigante en el que podíamos refugiarnos, pronto llovería, necesitaba parar la hemorragia pronto, sacar la bala, necesitaba acumular fuerzas y pensar... nos subimos al arbol, llegamos lo mas alto que pudimos, cuidándonos de cualquier ataque de algun animal salvaje o los doctores que quizas nos buscasen... luego tenía fuertes deseos de abrazarla y que ella me abrazase, pero era Valeria nuevamente... me encontraba mal, no pude reaccionar bien... me quedé semi inconciente, y ella se rasgó un trozo de su polera para poder cortar la hemorragia y vendar la zona...

 Al despertar estaba ella en otra rama durmiendo, su ropa estaba toda gastada... mi hombro ya se encontraba en mejores condiciones... pero aun asi me sentía debil... sus manos... estaban ensangrentadas... si, ella extrajo la bala de mi hombro, me salvó de haber muerto por falta de sangre... quería agradecerle, mas no pude, volví a dormir, estaba cansado... luego de un rato al despertar la vi nuevamente ahi... su piel estaba pálida, tenía frio...decidí acercarme para darle algo de abrigo... pero me sentí atraido a ella, su piel, era pura, u¡su cuerpo, me parecía tan provocador... la pose en que dormía, sus mejillas rojas, el vapor que salia de su nariz y boca al respirar en contraste con el frio ambiente... no pude evitarlo... me acerqué y la besé, ella despertó, y se vió conmigo arriba de ella, al principio estaba algo nerviosa, pero mas tarde cedió a lo que yo la inducía, le quité la ropa con delicadeza mientras besaba todo su cuerpo, desde sus labios hasta aquellas partes que involucraban sexo... el frío habia desaparecido, aquella rama era incómoda, pero aun asi no había nada que nos detubiera... le hice el amor con la misma intensidad y sentimiento con el que se lo hice a aquella novia mia... no, esto era mas enfermo... pensaba en ella mientras se lo hacía a Valeria, la cual era dulce victima de mi locura en aumento, hasta yo me impresionaba... a pesar de que debíamos ser discretos intenté hacerla gemir lo mas fuerte que pude, satisfacía todos aquellos obscuros fetiches que tenía, gozaba de su cuerpo como si fuese la ultima vez, mis manos la recorrían por todos lados, ella intentaba frenar un poco, pero no podía, ella tambien era presa de la lujuria, y la locura,  me convertí en un animal... me guiaba por mis instintos, la traté como un objeto, tocaba todo su cuerpo sin respeto a lo que ella gemia, me volví un ser asqueroso, mas al rato despues fue todo lo contrario, fui suave y amable, la besé lentamente, le hice el amor nuevamente, pero ahora besaba con delicadeza todo su cuerpo, rocé sus labios con los mios, y la dejé con deseos de un beso, mas no se lo di, solo le sonreí y la amé...

 Fueron momentos en los que mi personalidad cambió de forma rotunda, luego de todo eso me recosté y ella tambien sobre mi, tenía su cabeza apoyada en mi pecho, y yo lo único que necesitaba era llorar en ese instante, no me sentía bien, aquel sexo no fue por amor, fue tan solo un instinto animal que me guiaba a liberar la tensión acumulada... al no ver a mi chica a mi lado... al haber roto mi voto de fidelidad no pude nada mas que tragar mi impotencia por haber roto mi voto de lealtad... nos tapamos con la ropa que nos habíamos quitado y nos pusimos a descansar... en ese lapso estuve pensando en muchas cosas...

domingo, 9 de octubre de 2011

El arte de saber amar

 Saber amar a alguien es un arte, saber entregar tu alma, saber a quien entregarla, saber como entregarla, buscar la felicidad para esa persona, su sonrisa, alegría, saber como darle un buen día, hacer feliz a esa persona incluso si no es contigo con quien está...  hacerle saber que amas a esa persona, que necesitas de su presencia, que jamás le harás mal, que velaras por su seguridad.

 Amar puede aplicarse tanto a seres queridos como a tu pareja, pero no es al amor a tus seres queridos al que me refiero, es el amor que sientes por esa persona que llega a tu vida y te hace estar en el cielo, sin conciencia de la realidad, volando... esa persona que te hace sonreír cuando piensas en ella, esa persona que te hace sentir esa sensación inexplicable de apego y necesidad...

El arte de saber amar se traduce en saber hacer feliz a esa persona especial para ti, puede que ames mucho a alguien, pero si no sabes hacer feliz a esa persona no sabes amar, solo amas...

viernes, 7 de octubre de 2011

La noche anterior X

 No sabía que haría, ni como lo haría, solo teníamos que encontrar la forma de irnos de aquel lugar, de aquel infierno, la miré a los ojos y la besé, estuve mucho tiempo besándola, necesitaba de ella, no quería perderle. Cada detalle del momento me hacia necesitarla mas, solo quería estar ahí, con ella a mi lado acostados, pegados el uno al otro, sonriendo aunque fuese solo por esa ocasión... era feliz, la tenía nuevamente a mi lado, besé cada parte de su cuerpo lentamente, con dulzura y delicadeza, el calor corporal, su agitación al tocar partes sensibles, mi corazón que latía tan rápido y tan fuerte, todo... todo era solo una cosa, todos los detalles eran importantes, pero a su vez pasaban desapercibidos, a pesar de lo jóvenes que eramos estábamos ahí, realizando un acto tan hermoso e importante, no había nadie que nos controlase, ninguna ley nos regía, ningún dios ni nada del mundo existía a parte de nosotros, << te amo>> me dijo ella, ahora de la delicadeza pasé a lo fuerte e intenso, la besé con fuerza y me convertí en una especie de animal guiado por mis instintos, su respiración aumentó mucho, lo que me insistió a seguir, besaba fuertemente su cuello, sus labios, su piel... en ese momento nos fusionábamos, el momento era mágico, ella comenzó a gemir, intentaba no hacerlo, pero un leve resabio de lo que no podía evitar escapaba, nuestros corazones palpitaban sin control ni ritmo << no te dejaré ir>> le dije eso mientras hacíamos el amor, <<te amo>> fue todo lo que pudo decirme, su aliento no daba a basto para hablar.

 Luego de pasado un rato estábamos recostados, ella sobre mi, pensando, haciendo nada, pensábamos en que nos deparaba, en que sería lo que ocurriría mas adelante... << ¿que haremos?>> le pregunté << no lo se...>> su mirada decaía, la besé, no quería verla triste << no te preocupes, todo saldrá bien>>... iba a besarle nuevamente, pero aquella hermosa criatura ya no era mi chica... ¡era Valeria!... me quedé helado y sin poder decir nada por un momento... ella se puso a dormir, y yo aun no comprendía que estaba pasando... pero pronto llegue a una conclusión, mi mente enloquecía, iba creando realidades en modo de defensa a la realidad... entonces... ¿quien era realmente ella?... decidí guardar silencio por el momento, analizaría las cosas y luego hablaría...

 Al despertar ella estaba yo escribiendo sentado en un sillón con la última botella de whisky... pensaba en todo, al verla le sonreí con dulzura << ¿como estas?>>, <<estoy mejor, gracias>>, a pesar de que era Valeria no se, veía algo de mi chica en ella, pero no sabia que era exactamente, <<vístete, escaparemos pronto, tengo un plan>> ella me sonrió y se vistió, su sonrisa era hermosa, me era familiar...  luego fuimos a ver por donde podríamos escapar...

sábado, 24 de septiembre de 2011

25 estrofas para mi

Dulce aquel día en que probé sus labios,
tan cálidos y tiernos, tan rojos y eternos,
dulce su mirada y su sonrisa que alegran mi día,
dulces son los momentos en los que sueño por ella despierto.

Profundos son los latidos de mi corazón al pensar en su aliento,
rodeando mi cuello con aquella agitación y calor que me seduce,
aquel calor de sus labios eternos llenos de fuego,
aquella sonrisa que me mata por dentro.

Dulce es el día en que la vi en aquella enfermería,
tristes son los días sin su compañía,
grande es lo que siento por ella hoy en día,
ya que sin verla ni sentirla en un vacío muero.

No quiero que pienses que soy débil como un pájaro en su nido,
sino que ella es mi debilidad que me mata,
aunque alegre estoy de aquel destino,
porque sin ella estaría aun vacío.

Me siento vacío si ella no está, si no la veo ni la siento,
regalarle mi sonrisa, hacerla sonreír, protegerla y cuidarla son mi voto eterno,
darle mi mano en la obscuridad y ser su aliento,
jamas dejar que decaiga si no decaigo yo primero.

Quiero que me bese, me abrace y me regale su sonrisa,
que me regale sus labios eternos de pétalos rojos de sangre profunda,
escuchar un te amo de sus labios de hierro,
escuchar un te extraño aunque sea el ultimo día del juicio.

Soy egoísta, lo se, y siempre lo he sido, ahora me doy cuenta,
soy inmaduro disfrazado de una falsa madurez con otra capa falsa de inmadurez,
bajo una falsa sonrisa aveces muero por dentro,
déjame decirte que me detesto.

Soy un maldito celópata que no expresa su sentir,
soy alma de lo siniestro y cruel, aquello a lo que siempre vas a temer,
mente enferma por naturaleza, aunque lo suficientemente hábil como para parecer sano,
un maldito enfermo que se niega a ser como el resto.

Aun a pesar de todo conservo mi pureza interna,
aquello blanco de mi alma negra,
aquello que hago entrega solo a ella,
para que lo cuide y lo proteja.

Te hago entrega de mis alas y mi corazón oh señora mía de mi luz,
puedes hacer de ambas cosas lo que te plazca,
porque estaré ahí siempre para cuidarte y protegerte,
pues si no estoy cerca tuyo estoy vacío.

Lleno está mi espíritu con tu presencia,
ahí estaré siempre, a la espera,
esperándote por siempre para acompañarte en tu travesía,
siempre dispuesto a darte mi alegría.

Discúlpame por ser tan idiota y débil,
pero soy un idiota que te extraña,
siempre, siempre estaré extrañándote, desde el segundo en que me despida hasta antes de saludarte,
aun así a pesar de todo regalándote mi sonrisa.

No se si he podido cumplir mi juramento del todo,
regalarte mi sonrisa y hacerte sonreír,
protegerte de todo aquello que quiera daño causar en tu existencia,
aunque duela quiero hacer de ti la mas feliz y afortunada.

Quiero que estés feliz y llena de alegría,
darlo todo en esta difícil travesía,
hacerte afortunada de estar conmigo,
es la única forma que tengo para retribuir lo que tu haces conmigo.

Tu me das el sentimiento verdadero de cada día,
aquel amor que nunca tuve me lo diste como si nada,
aquel sufrimiento en el que estaba, aquella tortura con una sonrisa falsa,
tu llegaste acabando con todo lo mucho que quedaba.

Se que soy idiota e irracional, que quizás no me crees nada de lo que digo,
pues entonces no lo creas, me basta con simplemente escribirlo,
me importa un carajo que alguien lea esta mezcla de sentimientos en un poema,
solo me importa darle un tono mas feliz a el gris momento del día.

Soy un idiota que sabe que me amas, pero aun así me siento afligido,
tengo miedo a perderte algún día,
a perder a esa persona especial que me dio todo lo que tenía,
que me entendió y me aceptó sin ningún prejuicio.

Te amo mas que a nadie en el mundo, hoy, quizás mañana no,
pero como te lo juré, daré lo mejor hasta que esto acabe,
haré lo mejor para hacerte feliz y dibujar en tu rostro triste, una sonrisa,
esa sonrisa es la que me alegra el día y me hace seguir adelante.

Se que me amas mucho, y que soy muy especial para ti,
pero quiero que entiendas que soy un maldito inmaduro,
aun así me afecta todo lo que hagas y dejes de hacer,
pero créeme, confío en ti, y hagas lo que hagas lo voy a entender.

No escribo esto para que lo lea nadie en especifico,
pero si lo haces espero te guste mi poesía de adentro,
nada busco en lo bello, mas busco lo de adentro,
aquel sentimiento que te toma y te envuelve y te hace escribir sin dar sentido.

Soy adicto a su respiración en mi cuello,
sus labios tibios con los míos en armonía,
a besar su cuerpo con locura,
a oler su dulce aroma.

Soy adicto a verla,
soy adicto a escucharla,
soy adicto a reír con ella,
soy adicto a ella.

Soy adicto a pensarla siempre,
soy adicto a hacerla reír,
soy adicto a amarla a mi manera,
soy adicto a ella.

Quiero ser yo, solo yo,
quiero se bizarro y siniestro, olvidar todo aquello que me aqueja,
quiero ser egoísta, no perder jamas lo que amo,
deseo ser el teorema de mi persona.

Y aquí finaliza mi réquiem de proezas,
un cántico repleto de grandeza, y decadencia,
en donde expreso todo aquello que siento en palabras,
venerando nuestra fecha, pero sin decírselo a ella, ya que este poema va dirigido a mi.


25 estrofas venerando aquel día 25,  venerando también el mes el cual venero, la raíz cuadrada del día 25...
deseo jamas haber escrito esto, pero una vez escrito he de terminar... si tu estas leyendo esto no quiero que te sientas mal por haber leído algo que era para mi, me alegra que quieras compartir mi sentir, y si eres tu la persona especial de quien hablo en este poema... si te molesta en algún modo aquello que he escrito, o no te parece, entonces como ya dije anteriormente, eres libre de hacer lo que quieras de mi, siempre te recibiré con una sonrisa bromeando, haciéndote feliz, la razón por la que no te aviso sobre mi escritura de este poema es por motivo de que tu nunca escribes nada para mi, entiendo los motivos, los tengo mas que claros, son aquellos mismos motivos los que me guían a hacer algo dirigido hacia ti, pero no te lo muestro... indirectamente quizás lo publico por que cabe la posibilidad de que sea leído por tu persona, pero no quiero... prefiero seguir extrañándote, que todo siga igual como va... por eso no te muestro mi poema, tengo miedo a que quieras estar mas cerca mio y te hartes de mi luego y no quieras estar conmigo, prefiero mantener distancia para que me extrañes, y no te repugne mi cercanía a tu persona, prefiero seguir con la esperanza de que al otro día te veré y te abrazaré, prefiero seguir con mi corazón roto esperando a verte para que se componga de nuevo... óyeme tu, si tu... si estas leyendo esto no quiero que cambies... si estas leyendo esto, quiero que tomes en serio mis juramentos... quiero que te tomes en serio cuando te digo que te amo.

domingo, 18 de septiembre de 2011

la noche anterior IX

Se había ido... ahora estaba en otro lugar, aquel lindo campo convertido en cenizas junto con el recuerdo de ella se esfumaron como el humo de un cigarrillo... mi paz y tranquilidad habían desaparecido ya, estaba fuera de contexto, sin saber si lo que vivía era real o ficticio, con la incertidumbre de si mi chica estaba bien o mal... Luego de reponerme miré a mi lado, estaba Valeria durmiendo junto a mi como si nada hubiese pasado jamas, decidí despertarla, a lo cual ella demoró un poco en reaccionar, y al verme solo me abrazó fuertemente sin decir nada, la abracé también, estaba mal por todo lo ocurrido. De pronto ella cambió repentinamente de actitud y comenzó a besarme, sentí decepción... pensé que ya eramos solo amigos, la aparté de mi y la miré fijamente al rostro... no lo podía creer, era ella... la misma que vi partir en mi sueño estaba ahí frente mio... ¿donde estaba Valeria?, ¿por que estaba ella de un momento a otro frente a mi?... aun así, su presencia era gratificante, no le pregunté nada, solo la besé con fuerza y pasión, ambos nos acariciábamos mientras nos besábamos, en una fusión de almas, su cuerpo... estaba caliente, su corazón palpitaba muy rápido, su respiración también aumentó, era algo enviciante, sentir su aliento caliente en mi cuello, era un éxtasis del cual no pude resistirme, cada vez que la besaba en el cuello o el pecho su respiración se agitaba, su hermosura había aumentado...

 Poco tiempo pasó cuando me di cuenta de que yo también respiraba agitado, la tomé de las manos y la miré directo a los ojos, eran mas hermosos que nunca, su cuerpo respirando agitado, su pelo despeinado, sus labios rojos y cálidos, sus ojos, eran la ventana de lo que ella quería expresar sin hablar... no supe si acceder a lo que me proponía su cuerpo, su mirada, la situación... ella se acercó a mi y me besó, pero con mas ternura que antes, esta vez ella se subió arriba mio mientras yo la besaba y la soñaba, mi cuerpo temblaba, mis manos, piernas, intentaban mantenerse serenas, pero aun así había un pequeño temblor en mi interior que delataba lo importante que era para mi aquel momento, me quité la polera, luego se la quité a ella, mi corazón parecía desbordarse, latía mas rápido y fuerte que nunca, poco a poco iba descubriendo su cuerpo, y ella el mio, ambos nos fusionábamos en un incontenible vortex de ternura, sus caricias, cada vez quería estar mas cerca de ella, y ella de mi... << jamas te dejaré ir de nuevo >>, ella me miró y me abrazó... <<no creo que eso sea posible...>> un vacío comenzó a invadirme <<discúlpame por haberte fallado antes, pero te juro esta vez será distinto... lo se, no merezco la oportunidad, pero aun así soy mas egoísta que eso y deseo una oportunidad...>><<aun no lo entiendes, jamás podras con ellos, ni aunque todos en este maldito infierno se juntasen y se revelasen... no podemos...>>... la apreté de manos y la miré a los ojos, tenía miedo, sentía el miedo en sus ojos <<tu no debes nada temer conmigo aqui, daré mi vida si es necesario para que estes bien>><< no soportaría verte muerto, prefiero morir junto a ti>> <<si asi ha de ser entonces ninguno de los 2 morirá, te lo juro...>>, nos abrazamos nuevamente, ahora mi corazón latia mas fuerte que nunca, pero no era solo por el momento de estar con ella, sino porque nunca mas le pasaría de nuevo nada... nos quedamos así un buen rato, mientras yo la abrazaba y acariciaba, ahora nunca mas dejaría que le pasara nada, si no podíamos contra ellos entonces escaparíamos... ahora solo quería estar con ella, sentir su cuerpo, sus caricias, no solo ella estaba mal, yo también, necesitaba que me besase y me abrazase, sentir su mirada, estar juntos sin decir palabra alguna, sentir su palpitar, su respiración cálida en mi cuello, sus labios cálidos que me derretían... necesitaba su amor, luego habría espacio para armar el escape...

 Pero había algo que me llamaba mucho la atención... ¿donde estaba Valeria?, ¿y en que momento llego mi novia a mi sin ser percibida?... no se, nada importaba, solo necesitaba amor, luego mas tarde habríamos de armar el escape...

sábado, 10 de septiembre de 2011

la noche anterior VIII

 Atentos estábamos el uno al otro, a los movimientos que podría haber realizado el contrincante... << ¿que pretende usted?, ¿para que nos tiene a todos encerrados en este lugar?>>... aquel hombre me miró  un rato y me analizó en silencio... provocando un gran vacío en mi frase... << ¿por que crees tu que estas acá?>> ... aquella pregunta me recordó a Valeria, ella parecía muy triste, dolida, resentida, parecía ver la realidad.

 Lo miré a los ojos y me levanté del sillón con fuerza e ímpetu, <<¿como se atreve usted a hacer esa pregunta después de todo los problemas que ha causado?, sus doctores son unos carniceros... acabaron con la vida de mi novia, mi amiga, yo y todos en este maldito hospital...>> me miró intrigado un rato mas... <<¿y que te hace pensar que esto es un hospital?, ¿que te hace pensar que son doctores?>> al escuchar eso me quede sin aliento... no podía creer lo que me decía, era irreal, me hacia pensar muchas cosas, e inventar hipótesis, pero el acabó con mi razonamiento antes de terminarlo, se largó a reír con una fuerte carcajada << tranquilo, era broma... somos doctores, y lo que haz presenciado tu o tu gente solo deben dejarlo en nuestras manos, todo saldrá bien, te lo juro>> << no te creo nada, jamas confiaré en ustedes, solo tendrían que haber hecho algo muy malo como para que Valeria hubiese estado así >> tomé mi cuchillo de cocina y apunté contra la vida del doctor el cual ni se inmutaba, de hecho era el el que me intimidaba, me atemorizaba con su sola presencia, quería escapar, pero no... debía rescatar a mi novia, debía de salvarla de las garras de tan bandolas y rufianes traidores...

 Luego de presenciar el espectáculo el simplemente se levantó y caminó hasta la siguiente sala, y ahí yo inmóvil, no le hice nada, un cobarde nuevamente había florecido ese día, luego de cruzada la puerta corrí hacia el, y me encontré con una situación bastante perturbadora y atemorizante, tétrica, había gente convulsionando en camillas mientras que los doctores se los llevaban, gente con perdida total de la razón, gente haciendo nada, algunos sufriendo postrados, nadie ahí estaba cuerdo, ni siquiera los doctores... <<¿te das cuenta ahora?... del por que estas aquí>> mi mandíbula temblaba, no, no era mandíbula sino todo mi cuerpo... un escalofrío recorrió y heló mi sangre, no pude hacer mas que escuchar al verdugo de mi enfermedad... <<tu eres solo uno mas de ellos, otro número mas, aunque admito que estas mucho mejor, a simple vista pasas desapercibido, pero tu mente está enferma en realidad>> lo mire con ira << ¿quien es usted para decirme eso?, ustedes si que están enfermos, sus procedimientos no son correctos para un hospital...>> no sabia lo que decía, solo hablaba, aunque tenía miedo, aun así hablaba, pero este llamó a 2 guardias los cuales me inmovilizaron rápidamente y perdí el conocimiento... soñé con ella, estábamos en un paraje hermoso, rodeado de vida, pájaros cantando, el sol radiante, flores por todos lados, y ella, con sus labios de suave y tersa piel, tan delgada y llena de rojo, sus labios de miel, su aroma que me hacía olvidar mis problemas, ella con su esencia y su voz angelical, un descanso en aquel paraje del cual mi alma encontró reposo, y pudo abrazarla aunque fuese en vanos sueños jamas reales, sentir nuevamente el roce de su cuerpo con el mio, recostados sobre la hierba, mirándonos a los ojos, regalándonos una sonrisa... yo la abrazaba, la consentía, le sonreía, sus labios tenían un calor especial, el cual me atrapaba y me envolvía... todo mi odio y miedo era ahora paz y tranquilidad, amor... de un momento a otro estábamos envueltos en una obscuridad, pero no parecía importarnos, seguíamos en aquella armonía y simpleza, el paraje se volvía amenazador, pero nosotros solo vivíamos nuestro mundo. Nada nos importaba, nada podía hacernos daño, solo eramos los 2... <<te amo>> le dije con dulzura, <<sigue adelante>> ... no acababa de comprender su frase hasta que de pronto su piel coloró a pálida y se tornó helada... estaba muerta... mi sueño se derrumbó, algo me la quitó de los brazos y comenzó a llevársela hacia el cielo, ella cobró vida para decirme que tuviese paciencia, luego se fue... aquel paraje desolador parecía burlarse de mi desgracia, parecía acabar con mis esperanzas, yo gritaba, pero la voz no me salía, intentaba gritar con mas fuerza, pero nada, sentía una impotencia que me obligaba a seguir insistiendo en lo que ya no se podía, aquel dulce sueño era ahora una vil pesadilla armada y estructurada con el fin de indicar la muerte de mi amada...

 Desperté sobresaltado, buscando a mi amada por una y otra parte, pero no estaba... estaba en otro cuarto, no era el mio, pero tenía características similares... miré a mi lado, y acostada junto a mi estaba Valeria inconciente...

viernes, 2 de septiembre de 2011

la noche anterior VII parte

Toda mi realidad se desfiguraba en un sin fin de posibilidades de realidades ficticias, falsas, pero reales, una cosa podía ser algo, pero también otra cosa al mismo tiempo, una falsa analogía entre una realidad y otra, no sabía por donde empezar, por donde investigar...  donde estaba ella... que ocurría aquí... de donde eran ''ellos''... todo era una maldita confusión, un maldito enredo, una mezcla entre sentimientos y deseos... ademas de la frustración, la aflicción, el dolor de todo lo ocurrido anteriormente, el dialogo interior entre mi mismo, el debate entre las distintas personalidades que residen en mi ser, el miedo, la valentía... no importa... yo no podía quedarme ahí simplemente sin decir ni hacer nada, estaba dispuesto a descubrirlo todo...  me equipé nuevamente con lo que encontré en la pieza, una navaja suiza, un cuchillo de cocina, y un par de balas de mi mágnum la cual estaba extraviada por ahí en algún lugar, me fui por el pasillo de la casa, estaba lleno de gente por todos lados, pero ninguno parecía tener un propósito fijo, hacían cosas, pero eran vagamente como la gente común y corriente, que no posee ningún propósito marcado por si mismos, sino una serie de normas y dogmas que deben seguir hasta morir, gente ''racional'' pero para mi nada de eso era racional, tener que seguir el estilo que impone una sociedad sin derecho a ser tu mismo, a ser marginado por una sociedad que acaba con tu personalidad, y te lava el cerebro, te limita a pensar como ellos lo desean...

 Entre tanto y tanto pensar  me encontré con algo que me llamó la atención, ninguna de las puertas que llevaban al exterior abría, solo las puertas interiores, ¿mas aun por que nadie lo notaba?...  fui en busca de algo para abrir la puerta exterior, la misma en la cual había encontrado las camillas... deseaba abrirla nuevamente... lo único que logre encontrar fue una escoba de metal en un lugar lleno de utensilios...  intenté abrir nuevamente, pero no había caso, así que probé con la escoba, apliqué presión en un punto con un candado y una cadena, pero no abrían... probablemente necesitaba algo de peso para apoyar la escoba hacia abajo y así romper el candado... no, no debía perder mi tiempo en eso, las garras de la muerte podrían estar cada vez mas cerca de ella, y yo no debía perder mi tiempo... hasta que recordé mi navaja suiza, me di vuelta nuevamente hacia aquella maléfica entrada que guardaba secretos que aun debía yo de resolver... tomé uno de los cuchillos mas finos y forcé el candado el cual forcé, abrí la puerta con cautela, esperando algún ataque inesperado, pero nada... no había nada... esperen... el patio ahora era UNA HABITACIÓN MAS!... ¿como puede ser?, habían camillas, mesones con instrumentos... aparatos de alta tecnología... las luces estaban apagadas...  era demasiado extraño, que ocurría con mi cabeza, estaba mareado, tenia nauseas, de pronto todo comenzó a dar vueltas, me apoyé en la pared, pero era inútil, me sentía débil, quizás era por la falta de alimentación, y la pérdida de sangre, no se, las cosas se me revolvían, decidí salir de la habitación, había un olor suave que me adormecía, era como una especie de dulce y espeso, pero al mismo tiempo casi imperceptible olor, había una botella con un líquido derramado en el suelo, la habitación estaba atestada con su aroma... a duras penas logré salir, no tenía fuerzas para pararme bien, tuve que afirmarme en contra del muro, el suelo poseía vida propia, seguí mi camino a pesar del maleficio que fue lanzado hacia mi persona.

 Al llegar mas adelante me encontré con otra habitación que jamás había visto...  había un escritorio, y una torre de documentos en el... me acerqué y me encontré con algo que parecía una especie de historial médico, pero en otro idioma << supongo que haz llegado bastante lejos a pesar de todo...>> al oir eso me estremecí, me di la media vuelta y vi a un hombre de un aspecto nordico, con una amplia frente, y de una estatura de 1, 90 mts, su acento era casi imitando al mio, pero se notaba su procedencia extranjera... <<quien es usted??>>, <<creo que tu ya lo sabes...>> se sentó en el escritorio y guardó los documentos, me miró y me dijo <<siéntate, creo que estás bastante confundido, pareces ido >>, al oír eso perdí la fuerza y me dejé caer en el sillón de cuero de atrás... claro... esto era una oficina, y supongo que el era el jefe ahí... por fin lo tenía frente a mi... ahora debía interrogarle y luego asesinarle... sacaría a mi novia de ese lugar cueste lo que cueste...

jueves, 25 de agosto de 2011

la noche anterior VI parte


No lo entiendo... estaban ahí los doctores muertos en el piso, y yo ahí con mi cuchillo atentando contra nuestras vidas... y luego aquí en mi pieza nuevamente acostado en mi cama... no tiene sentido... se supone que ambos debíamos morir en ese momento, el desagradable sentimiento de impotencia de haber fallado, miré hacia ambos lados, todo era normal, es como si hubiese enloquecido, decidí levantarme, nuevamente estaban los chicos en la casa, los de la fiesta... algunos caminando sin sentido, otros tirados en el piso, otros hablando entre ellos.
 me acerqué a una chica << ¿que ha ocurrido aquí?¿por que están todos en este lugar nuevamente?>>, ella me miró a los ojos y se largó a reír << siempre estamos aquí... desde que ''ellos'' nos trajeron que ya no tenemos voluntad propia>> y se fue... quedé helado al escuchar su voz diciéndome cosas tan frías. Me sobrepuse y seguí mi camino, y la vi... Valeria, estaba intacta, sus muñecas no tenían herida alguna, estaba sentada en una esquina con un tarro de mermelada ya vacío, parecía triste... me acerqué a ella corriendo y la abracé, lloré su nombre pero ella no reaccionaba, me miró lentamente y me abrazó con el mayor cariño del mundo, de sus ojos brotaban lagrimas, tan hermosas como cristales << pensé que estabas muerta>>, me miró << esto es peor que estar muerta... preferiría morir, pero ''ellos'' no lo permiten>>, la frialdad de sus palabras me estremecían, su voz se quebraba a cada letra que pronunciaba, cada palabra era un suplicio... la hice callar, y la abracé << debemos acabar con ellos antes de que acaben con nosotros>>,  << eso es imposible, son muchos, tendríamos que convencer a cada uno de estos imbéciles, cosa imposible, ninguno de ellos piensa de forma racional..>> quedé pensativo un rato... ''ninguno de ellos piensa de forma racional'', sus palabras me inquietaban, como podía ella saber que nadie aquí pensaba de forma racional, ¿acaso sabía algo ella de todos aquí?... << ¿por que dices eso?>> pregunté sin saber que decir... <<si no te has dado cuenta ni tu ni yo estamos aquí por estar en plena facultad de nuestra forma de pensar, yo saldré pronto de aquí y nunca mas veré a esos malditos infelices... arruinaron mi juventud, mi vida entera, ahora me dan asco los hombres... el único que he conocido que merece amor de alguna mujer eres tu... pero...ya sabes... solo amigos>>, estuve un rato pensando, en silencio... lo que me decía no tenía coherencia con lo que yo había vivido en ese lugar... <<osea... ¿ellos son humanos?>> pregunte incrédulo a lo que estaba escuchando <<no, es imposible que seres tan asquerosos puedan ser humanos, se han convertido en animales, al igual que todo el mundo, desde aquí puedo ver la asquerosidad de todos, y pocas son las personas que valen>> no lo podía entender, entonces ¿que eran esas máquinas de alta tecnología?¿que había pasado con su velocidad y fuerza sobre humana?... ella dejó de mirarme y bajó la cabeza apoyándolas en sus rodillas << saca tus propias conclusiones, ahora vete, quiero estar sola...>>.

 Con eso me levanté dispuesto a investigar y ver qué estaba ocurriendo ahí, ¿por que nada tenía sentido?, y aun mas importante... saber que le había pasado a mi chica y donde estaba, me vengaría de esos malditos infelices...

sábado, 20 de agosto de 2011

la noche anterior V parte

 Revisé toda la casa... estaba vacío, era todo desolador, se podía respirar sufrimiento en el aire, pero no había nadie, ni el viento corría, era el peor sitio en el que me había tocado estar, mi novia aún dormía, no despertaba, no reaccionaba a mi, su ''salvador'', aquel que alguna vez le fue fiel en su promesa, pero la cual había sido destruida y pisoteada por esos personajes... les tenía tanto odio... habían tardado nada en destruir mi vida y la de mi amada... la cólera me invadía, el desgarrador sentimiento de que ella no despertaba, sentía como si hubiesen colocado un gancho para carne en el pecho y me hubiesen tirado lo suficiente como para torturar, pero no tan fuerte como para acabar conmigo... sentía un miedo que me atravesaba, pero era contra arrestado con mi ira y odio, odio puro... era un ser lleno de rencor y cegado por el odio hacia ellos... me acerqué a ella... me senté al lado de su figura y la abracé... mi corazón me estaba matando, los ojos dolían, su figura se desvanecía a mi mirar... los acordes de mi triste canción iban cada vez mas lento, cada vez la intensidad del dolor aumentaba, cada vez que la pensaba, cada vez que me recordaba el no poder haberle protegido... yo se que ella me perdonó en ambas ocasiones, pero eso es algo que yo no haría, algo que no podía permitirme... mi alma y mi vida serían mi tributo a salvar su vida... estaba dispuesto a todo para que ella se librase de toda culpa de sufrir tan cruel y desgraciado destino... la dejé ahí tirada  y bajé al único lugar al que no había revisado de la casa... el sótano.

 Una vez abajo prendí mi linterna, no vi nada... camine y revisé todo el perímetro, pero aquello único que logré ver fue a Valeria llorando en una esquina... me acerque a ella, pero no respondía, estaba cubierta de sangre por todos lados... había un cuchillo ensangrentado en el suelo... la sacudí para hacerla reaccionar, pero ya estaba inconsciente... sus muñecas habían sido cortadas por el frío cuchillo asesino... mi amiga había fallecido ya en mis brazos, su sangre se drenaba por el desagüe en el suelo... no lloré, sufrí por ella, pero no derramé lagrima, ahora debía eliminar a los responsables.

 Subí nuevamente y me encontré con ellos nuevamente arriba, estaban haciéndole alguno de sus experimentos a ella, tomé mi escopeta con agilidad y le disparé a uno de ellos, pero fui reducido casi al instante... NO... NO PODÍA PASAR NUEVAMENTE... no podía dejar de protegerla... luche contra tres de ellos por zafarme, desembainé mi mágnum y le atiné a uno en la cabeza y otro directo al cuerpo, el tercero me eliminó del juego con un golpe en la nuca... abrí mis ojos y ahí estaba ella, aun inconsciente, y ellos haciendo exámenes... tomé mi mágnum nuevamente y me decidí que ya era momento... maté a mi opresor y a uno de los doctores que atendían a mi chica... me acerqué a ella y saqué la daga con la qué me había roto el corazón y amenazando al médico le puse el cuchillo sobre el cuello, levanté su suave y terso cuerpo... tan bella como una elfa, tan suave y tierna, su respiración... recordé todos los momentos agradables que alguna vez pasamos, me dolía, el alma me dolía, los recuerdos eran desgarradores...

 Yo ahí poniéndole un cuchillo en su cuello, jamás creí eso posible, pero es lo que había decidido... los doctores no sabían como reaccionar, tenían compañeros muertos y yo aquí atentando contra su plan.

 Ella despertó, y al ver la escena y al verme a mi rompió en llanto, no pude soportarlo y la abracé aún con el cuchillo atentando contra ella... << perdóname por no poder protegerte, pero esta vez ya no te harán nada>>, ella me miró y me dio su beso final... << te amo, no me dejes...>>... mi pecho presionaba con fuerza... << NUNCA... jamás te dejaré... siempre estaré a tu lado para protegerte y cuidarte... siempre ahí para hacerte sentir segura...>> la besé con locura... nuestros labios quemaban mas que nunca, nuestros cuerpos encendidos en uno, ambos preparados para morir aún en la incertidumbre de saber quienes eran ellos ni que querían... alcé aquella ensangrentada daga y luego...